viernes, agosto 17, 2018
Desde la gramilla  REVENDEDORES: “GANADORES DE  LOS JUEGOS CENTROAMERICANOS”

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WILDER MOLINA COLINA,

Especial para LA LIBERTAD

Si bien la mayoría de las competencias de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, estaban programadas para que el público las viera completamente gratis, pero a través de unas entradas que entregaría la alcaldía, éstas no cumplieron su fin, porque quedaron en manos de los revendedores, quienes se beneficiaron vendiéndolas a precisos que ellos le colocaron.

La forma de la distribución de las entradas se convirtió en el único lunar negro que tuvieron los Juegos Centroamericanos y del Caribe, no es justo, porque miles de personas se abstuvieron a concurrir a los eventos, por no tener boletas para el mismos, aunque los escenarios deportivos se llenaron en su totalidad.

Los Juegos Centroamericanos, se hicieron acá en Barranquilla, para que el público los disfrutara en su totalidad, pero la distribución de las boletas quienes las hicieron fueron funcionarios de la alcaldía. Me contó un colega, que una empleada de la alcaldía tenía en su poder 100 entradas en uno de los estadios dentro del escenario y que a última hora y cuando el partido se había iniciado, optó por regalarlas, pero ya no había a quien, porque quienes no tenían entradas estaban fuera del coliseo deportivo. No quiero pensar que el objetivo era vender esas entradas y no logró, negando así la posibilidad de ingresar a aficionados.

No hubo control en cuanto a las entradas, los revendedores hicieron en el mes de julio su agosto y recibieron grandes beneficios. Para el último partido de fútbol entre Colombia y Venezuela, las boletas los especuladores la vendieron entre 20 y 60 mil pesos, sin embargo, tres días antes del cotejo, ya no había entradas. En el estadio de atletismo, para ver a Caterín Ibarguen, los aficionados debieron pagar hasta 100 mil pesos por boleta.

La alcaldía y la policía, debieron hacer valer su condición de autoridad, decomisar la boletería y detener a los revendedores, porque las entradas no se vendían y las mismas tenían en la parte superior derecha la palabra cortesía.

Qué lástima, los especuladores aprovecharon el entusiasmo e interés de los aficionados, que iban a los escenarios a respaldar a los deportistas de Colombia en cada una de sus disciplinas. Fueron los revendedores, “ganadores de los Juegos Centroamericanos y del Caribe”.

Si los revendedores acapararon la boletería, éstos debieron adquirirlas invirtiendo algún dinero, surge la pregunta, ¿a quiénes se las compraron?.

Una parte de las entradas, la organización se las entregó a las ligas deportivas, para que se las distribuyeran entre sus atletas y allegados, las restantes o la gran mayoría a funcionarios de la alcaldía quienes debían repartirlas al púbico.

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