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jueves, septiembre 20, 2018
El velódromo:  A LA ESPERA DE UNA OPORTUNIDAD.

Por: Álvaro Torres Moreno..

Luce desolado y me atrevo asegurar, sin temor a equivocaciones, que el olvido es una de las causas.

No es viejo en años, pero si en uso. Su vientre de concreto, de forma ovalada, con una longitud de 250 metros y una anchura de 7 metros, ha sido por espacio de 26 años el epicentro natural de niños y jóvenes que acuden allí a practicar un deporte que en el Atlántico tiene una epopeyica historia: el ciclismo.

Basta recordar que este deporte de origen interiorano pero con muchos afectos en la Región Caribe, ha tenido en Marcos Gutiérrez al único deportista del Atlántico que en cuatro versiones consecutivas de los Juegos Deportivos Nacionales ha obtenido medallas de oro: Barranquilla (1935), Manizales (1936), Bucaramanga (1941) y Santa Marta (1960.

Es pionero, el ciclismo, de la misma manera, en organización deportiva pues en 1951, conjuntamente con el atletismo, fundaron la Liga ya que la norma permitía que dos deportes actuaran fusionadas en un solo organismo deportivo.

Una vez estructurada la Liga, organizo y realizo el segundo evento más importante de ciclismo en Colombia: la Vuelta a la Costa que se mantuvo en liza, de manera consecutiva, entre 1953 y 1986, dejando como dato histórico el triunfo de los locales , Humberto Hermogenes Gravina (1953 y 1954), Reinaldo Ufre (1.964) y Hernando Ruiz (1968).

En un repaso tangencial que no puede prescindir del recuerdo de Don Emigdio Martínez, un dinámico y entusiasta dirigente que se convirtió por su devoción y dedicación en el primer Comisario Internacional que tuvo Colombia, y su debut fue en una añeja Vuelta a Cuba.

El ciclismo de pista nació en 1950 con la construcción del velódromo Primero de Mayo en Bogotá. Seis años después, se construyo el velódromo de Medellín, y después los velódromos de Cali, Pereira, Bucaramanga y Barranquilla.

El velódromo de Barranquilla no es una necedad, es una necesidad” fue la frase de combate del José “Pepe” Caballero que se hizo célebre cada vez que tenía la oportunidad de representar como deportista al Atlántico en campeonatos nacionales ( fue campeón en velocidad en Pereira bajo la orientación de Humberto Gravina), y años después en calidad de entrenador departamental.

UNA REALIDAD

Un “pelotón” de dirigentes infatigables, comandado por el “capo de equipo”, Miguel Ángel Bermúdez Escobar, y un selecto grupo de “gregarios” entre quienes estaban Federico Rivera , Emigdio Martínez (q.e.p.d), Fabio Mojica (q.e.p.d), Rafael Medina Steer (q.e.p.d), Carlos Arturo Henríquez (q.e.p.d) , Humberto Gravina José Caballero , Raúl Champis y los periodistas William Vargas Lleras y Otto Garzón Patiño (q.e.p.d), comenzaron la gran aventura.

Al final, tras superar la sinuosa topografía estatal, descender raudamente en medio de una soledad infinita por la indiferencia del funcionario público, soportar el esfuerzo agonístico que produce trabajar en etapas donde el cronometro define la competencia, al final, ascendieron al pináculo del triunfo, y, en el mes de mayo de 1992, en los Juegos Nacionales cuya sede principal fue Barranquilla: ¡ el velódromo fue inaugurado!.

A partir de entonces, se ratificó lo que para muchos especialistas era un hecho cierto: que los velocistas del Atlántico tenían todas las características morfológicas para descollar a nivel nacional e internacional.

Fue así, como surgieron velocistas de la calidad y capacidad de Gabriel Díaz, Jonathan Marín, Rodrigo Barros, (con participaciones en mundiales de pista), John Castillo, Jair Mojica, Juan Carlos Vergara y Cristian Ortega, (medallistas de oro en Panamericanos juveniles), Miguel Ángel Pérez, (múltiple campeón nacional en los 500 metros, velocidad por equipos, velocidad y Keirim), Martha Ojeda, Edisney y Shesly Caicedo, Natacha Montilla, Marianis Salazar, y Nelson Soto, flamante campeón Panamericano y Centroamericano de Ruta, categoría Elite, vencedor de tres etapas en la pasada Vuelta Colombia, y el primer ciclista del Atlántico profesional vinculado al equipo español “Caja Rural” , y quien en el momento participa en la Vuelta a España, fueron, entre otros, formados en el ovalo de cemento del “Rafael Vásquez”, por los entrenadores José “Pepe· Caballero y Ricardo Moreno.

Ese “vientre de cemento”, quien se encuentra en el umbral de la muerte, ha parido desde 1992 cinco (5) campeones panamericanos, treinta (30) campeones nacionales, tiene registrado un record panamericano impuesto por Cristian Ortega en Bolivia en la velocidad (2018), y a un aplicado alumno, Nelson Soto, que represento a Colombia en el mundial de ciclismo, categoría mayores (2017), que es similar al éxito de un pastuso en un seleccionado de beisbol de Colombia. Ese escenario, agonizante, hizo posible lo que antes era casi un imposible.

Entiende que perdió dos grandes batallas: Los Juegos Bolivarianos de 2017 en Santa Marta y los Juegos Centroamericanos de 2018. Pero como cualquier paciente en Colombia, desde su lecho de enfermo, espera una nueva oportunidad: Los Juegos Nacionales de 2019 porque igual a “Baqui” es el único ejemplar superviviente de la Región Caribe.

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