En el contexto de la conmemoración de los 500 años de la fundación de Santa Marta, el Papa León XIV envió un mensaje especial desde el Vaticano dirigido a los fieles y ciudadanos de la ciudad, reconociendo el significado histórico y espiritual de este aniversario y resaltando el papel esencial de la fe en la construcción de una sociedad más justa, fraterna y solidaria.
La misiva papal, fechada el 3 de junio, subraya la cercanía del Santo Padre con la comunidad samaria y destaca su compromiso con Jesucristo y los valores evangélicos. En sus palabras, León XIV citó el Salmo 45: “El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios; el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio no vacila”, como símbolo de esperanza y firmeza espiritual.
El Pontífice también retomó el pensamiento de San Agustín sobre la «Ciudad de Dios», invitando a los creyentes a crecer en el amor hacia lo bueno y justo, y a alejarse de todo lo que esclaviza el corazón humano. Según el Papa, esta transformación requiere una fuerza espiritual que proviene del Espíritu Santo, simbolizado como “agua viva”, capaz de permear e inspirar todas las acciones sociales, comunitarias y culturales.
Durante la presentación pública del mensaje papal en Santa Marta, se destacaron tres líneas esenciales del documento:
En el acto de socialización del mensaje estuvieron presentes representantes de la Diócesis de Santa Marta, quienes recordaron el papel pionero de la ciudad como puerta de entrada del cristianismo a Colombia. En este contexto, se presentó también un símbolo conmemorativo de los 500 años: un marco como representación de la entrada de la fe; un triángulo que alude a la Santísima Trinidad; y una cruz sobre un círculo, evocando la redención universal de Cristo.
La Iglesia local reafirmó su compromiso con la evangelización, la formación y la cultura, subrayando el carácter pluricultural de Santa Marta, una ciudad donde conviven identidades indígenas, afrodescendientes, mestizas y caribeñas, que juntas enriquecen la experiencia de la fe.
Finalmente, el Papa encomendó a todos los samarios a la protección de la Virgen María, Madre Inmaculada, quien es objeto de especial devoción en la región. Como cierre del mensaje, León XIV impartió la Bendición Apostólica a todos los habitantes de Santa Marta, invitándolos a vivir esta efeméride con profunda gratitud, unidad y compromiso cristiano.
Este mensaje no solo honra el pasado de la ciudad, sino que también traza una hoja de ruta espiritual y social para su futuro, destacando el papel central de la fe, la misión, la ecología y la multiculturalidad en la construcción de una Santa Marta más humana, fraterna y en paz.
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