En la ciudad de Santa Marta, la danza se ha consolidado como una herramienta esencial para fortalecer la identidad cultural y la memoria histórica. Dos niños, Natham y Laurita, representan de manera ejemplar esta realidad, pues desde temprana edad se convierten en “monitos” para bailar la Guacherna, también llamada tambora samaria. Su participación en este proceso no solo pone en evidencia sus habilidades artísticas, sino que además contribuye a mantener vivas tradiciones que forman parte de la esencia del distrito samario.
Ambos forman parte de un grupo de 50 niños y niñas beneficiarios de los procesos pedagógicos y culturales que impulsa la Fundación Caminos e Identidades (Funcei), organización liderada por Liseth Consuegra, como representante legal, y Jaime Castro Mozo, coordinador pedagógico e instructor. Funcei ha creado espacios de formación y un Laboratorio Creativo, en el cual los menores desarrollan competencias en danza, expresión artística y memoria cultural, con el fin de acercarlos a las raíces de su territorio.
Los resultados de este proceso han sido visibles en eventos significativos. Recientemente, los niños participaron en el XIII Festival del Bollo Tres Puntá, celebrado en el barrio Mamatoco y organizado por la Fundación del Adulto Mayor de San Jerónimo, con el apoyo de la Alcaldía de Santa Marta. Allí pudieron mostrar sus talentos frente a un público que valoró el rescate de las tradiciones locales. Asimismo, hicieron parte del Festival Nacional de la Guacherna Samaria y Magdalenense 2025, impulsado por la Fundación Cultural Los Hijos de la Sierra, escenario en el que la danza se convirtió en un símbolo de resistencia y orgullo regional.
En estos encuentros culturales, los niños no solo bailaron la Guacherna samaria, sino también otras expresiones como la danza del Paloteo de Gaira, y rindieron homenaje al pueblo indígena Chimila, reconociendo la importancia de los saberes ancestrales en la configuración del patrimonio cultural. Además, tuvieron la oportunidad de relacionarse con cultores y matronas, guardianes de la tradición, lo que enriqueció su proceso de aprendizaje.
Las presentaciones no se limitan a un acto artístico, sino que buscan resignificar el lenguaje de la danza. A través de ella, se promueve el desarrollo integral de los niños, el aprovechamiento creativo del tiempo libre y el interés por valorar la riqueza cultural de Santa Marta. Funcei concibe estos espacios como escenarios donde el arte se convierte en un derecho fundamental, al permitir a los niños y adolescentes expresarse libremente y reconocerse como parte activa de la historia de su ciudad.
El trabajo de la Fundación tiene un propósito claro: que la danza trascienda como medio de transformación social, que los niños puedan construir identidad, fomentar la autoestima y fortalecer vínculos comunitarios. Por ello, la participación en actividades culturales no es vista como un fin en sí mismo, sino como una experiencia formativa que deja huellas en la vida de cada participante.
Natham, Laurita y sus compañeros continuarán circulando sus creaciones artísticas en distintos espacios de la ciudad, demostrando los aprendizajes adquiridos en el Laboratorio Creativo. Su talento es testimonio de que la danza y el arte no solo preservan la memoria cultural, sino que también siembran esperanza en las nuevas generaciones, garantizando que las tradiciones sigan vivas y evolucionen en armonía con la comunidad.
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