El destacado abogado y candidato al Senado, César Lorduy volvió a encender el debate sobre el futuro del viejo Puente Pumarejo

El abogado y candidato al Senado César Lorduy reavivó el debate público sobre el futuro del viejo Puente Pumarejo, una infraestructura emblemática que conecta a Barranquilla y al departamento del Atlántico con el Magdalena. En sus recientes declaraciones, Lorduy insistió en que la demolición de la parte central del antiguo puente es una condición indispensable para impulsar el desarrollo portuario y económico de los municipios ribereños del río Magdalena en esta zona estratégica de la Costa Caribe colombiana.

Según el aspirante al Senado, la permanencia de la antigua estructura continúa representando una barrera para la navegación fluvial, a pesar de la construcción del nuevo Puente Pumarejo, diseñado con un mayor gálibo y altura precisamente para facilitar el tránsito de embarcaciones de gran calado. Lorduy sostuvo que este avance en infraestructura no ha generado los beneficios esperados en términos de crecimiento económico, logístico y portuario, ya que la estructura vieja sigue limitando el aprovechamiento pleno del río como eje de desarrollo regional.

El candidato explicó que la demolición parcial del puente antiguo no puede entenderse como una acción aislada. Por el contrario, afirmó que cualquier intervención debe estar acompañada de un proceso integral de dragado del río Magdalena. En su opinión, ambos proyectos son inseparables y deben ejecutarse de manera conjunta para garantizar un impacto real y sostenible. “Sin dragado, la demolición quedaría incompleta y no tendría un efecto significativo en la navegación ni en la actividad portuaria”, advirtió, resaltando que la profundidad del canal es un factor determinante para el tránsito de embarcaciones de mayor calado.

Lorduy también cuestionó la falta de avances concretos en este proyecto, señalando que desde el año 2019 se han anunciado estudios técnicos y diagnósticos sin que estos se traduzcan en decisiones efectivas. A su juicio, la ausencia de recursos asignados y de una hoja de ruta clara ha mantenido paralizada una obra que considera estratégica para la competitividad del Atlántico y de toda la región Caribe.

El aspirante al Senado enfatizó que esta situación no solo retrasa el desarrollo portuario, sino que también limita oportunidades de inversión, generación de empleo y fortalecimiento de la economía regional. Para él, el río Magdalena sigue siendo un activo subutilizado, a pesar de su enorme potencial como corredor logístico y comercial.

Finalmente, César Lorduy afirmó que el estancamiento del proyecto refleja una falta de voluntad política y de coordinación entre las diferentes entidades responsables. Según su análisis, esta desarticulación institucional ha impedido el aprovechamiento pleno de una infraestructura clave y ha postergado decisiones que podrían transformar el panorama económico del Atlántico. En este sentido, hizo un llamado a priorizar acciones concretas que permitan destrabar el proyecto y convertir al río Magdalena en un verdadero motor de desarrollo para la región.

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