Efemérides Enero 23 1546: Rabelais y tercer libro Pantagruel y Gargantúa

Pantagruel y Gargantúa, se narran las vidas de dos gigantes, padre e hijo, en un estilo burlesco y crítico hacia las instituciones de la época. 

Por: Pepe Sánchez

Tras once años de silencio absoluto, motivado por medidas de la corona francesa en medio de una crisis religioso-política —cuando el rey Francisco I prohibió la imprenta—, François Rabelais decide publicar el tercer libro de su célebre serie de cinco novelas satíricas, el 23 de enero de 1546

En ellas, Pantagruel y Gargantúa, se narran las vidas de dos gigantes, padre e hijo, en un estilo burlesco y crítico hacia las instituciones de la época. Con un lenguaje que combina erudición humanística y humor desbordante, Rabelais provoca la hilaridad constante del lector.

Se sabe muy poco de los primeros años del escritor. No se conoce con certeza su fecha de nacimiento, quizá ocurrido en una hacienda de su padre, abogado en Chinon.

Por su obra se deduce que pudo haberse dedicado al estudio de las leyes o, quizá, a la vida religiosa en el convento de La Baumette hacia 1510. Una carta enviada al humanista Guillaume Budé confirma que, para esas fechas, Rabelais ya era fraile franciscano.

Rabelais escribió esta serie de novelas para burlarse de la sociedad, la educación y la religión del siglo XVI. Gracias a su sentido de lo grotesco creó a los gigantes hedonistas —felices solo en el placer—, y a través de ellos lanzó una dura crítica contra el escolasticismo conservador que dominaba el pensamiento filosófico medieval, defendiendo en cambio la libertad de espíritu y la fraternidad.

Su primer libro, publicado en 1532, narra las aventuras del gigante Pantagruel, hijo de Gargantúa, cuya vida comienza a ser descrita en el segundo tomo. En esta obra inicial, Rabelais presenta a Pantagruel como una criatura desmesurada que encarna la curiosidad y la vitalidad del Renacimiento.

Su nacimiento y educación son relatados con humor grotesco, pero tras las carcajadas late una crítica feroz a la universidad medieval y a las instituciones que frenaban el pensamiento libre.

Pantagruel viaja, debate, se rodea de personajes excéntricos como Panurgo, y en cada episodio ridiculiza las rutinas y solemnidades de su tiempo. La risa se convierte aquí en un arma de conocimiento: una ventana hacia la modernidad.

Después de su segundo libro, Rabelais interrumpió su escritura durante once años. En 1534 aparecieron en Francia unos carteles anticatólicos que desencadenaron una feroz persecución contra los reformistas.

El rey Francisco I decidió prohibir la imprenta, lo que obligó al autor a guardar silencio para evitar ser procesado por sus obras, cargadas de críticas mordaces contra la Iglesia Católica.

Tras más de una década de silencio, en 1546 Rabelais reaparece con su Tercer Libro. En esta obra abandona las aventuras desbordadas y se concentra en un dilema aparentemente sencillo: ¿debe Panurgo casarse o no? La pregunta se convierte en un laberinto filosófico. Panurgo consulta médicos, juristas, astrólogos y hasta oráculos, y cada respuesta refleja las supersticiones, dogmas y contradicciones de la época.

El texto es menos festivo y más reflexivo: una sátira de las profesiones, un cuestionamiento del libre albedrío y la predestinación, y un espejo de las incertidumbres humanas. Con ironía y erudición, Rabelais convierte el matrimonio en metáfora de la vida misma: elegir, arriesgar, aceptar la duda.

 

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