A los 96 años fallece Ismael Escorcia, el eterno descabezado del Carnaval

El Carnaval de Barranquilla está de luto tras el fallecimiento de Ismael Escorcia Medina, creador del emblemático disfraz del Descabezado, ocurrido en la noche de este lunes. La noticia fue confirmada por su hijo, Wilfrido Escorcia, Rey Momo del Carnaval de Barranquilla en 2009, quien informó que su padre sufrió un paro cardíaco alrededor de las nueve de la noche mientras descansaba en su casa museo, ubicada en el barrio El Santuario. La muerte se produjo de manera tranquila, pero ha generado una profunda conmoción entre familiares, gestores culturales y la comunidad carnavalera.

Visiblemente afectado, Wilfrido Escorcia expresó su dolor, señalando que la familia se preparaba para celebrar los 96 años de Ismael Escorcia el próximo Martes de Carnaval. En lugar de un festejo, ahora deberán rendirle un homenaje póstumo. Sus palabras, pronunciadas entre lágrimas, reflejaron el impacto emocional de la pérdida y el vacío que deja una figura considerada un referente histórico del Carnaval.

Ismael Escorcia Medina nació el 17 de febrero de 1930 en Calamar, Bolívar. Su infancia estuvo marcada por la violencia política que azotó al país durante mediados del siglo XX. Desde pequeño fue testigo de escenas crudas a orillas del río Magdalena, donde veía pasar cuerpos sin cabeza, imágenes que quedarían grabadas en su memoria y más tarde influirían de manera decisiva en su creación artística. Su familia, de filiación liberal, fue perseguida en un entorno dominado por conservadores, lo que obligó a su madre a huir con él y sus hermanos hacia Barranquilla.

Ya en la capital del Atlántico, la familia vivió grandes dificultades económicas. Ismael tuvo que abandonar sus estudios a los 12 años para trabajar y ayudar al sustento del hogar. Durante uno de sus empleos aprendió el oficio de pintar carros, habilidad que más adelante sería clave para su trabajo artesanal. Sin embargo, otro hecho histórico marcaría profundamente su vida: el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948. El impacto de ese crimen y la violencia posterior lo llevaron a prometerse rendir homenaje, a través del arte, a Gaitán, a las víctimas de la violencia y a los muertos de la masacre de las bananeras.

Cumplió ese propósito en 1954, cuando, aprovechando su trabajo en los talleres de las Empresas Públicas Municipales, diseñó y construyó la estructura del disfraz del Descabezado, que apareció por primera vez en el Carnaval de Barranquilla ese año. Desde entonces, el personaje se convirtió en un símbolo cargado de significado, concebido como una protesta pacífica contra la violencia, camuflada en la alegría del Carnaval. Según el propio Escorcia, cuatro generaciones de su familia han portado el disfraz, consolidando su legado cultural.

En sus últimas reflexiones, Ismael Escorcia habló con serenidad sobre la muerte y expresó su deseo de ser despedido con comparsas, disfraces y música, como un auténtico actor del Carnaval. Esa voluntad será cumplida por sus familiares el próximo Martes de Carnaval, cuando, junto a la despedida de Joselito Carnaval, Barranquilla rendirá homenaje a uno de sus más grandes hacedores culturales, cuyo legado seguirá vivo en las calles de la fiesta.

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