Los precandidatos de la Gran Consulta por Colombia protagonizaron su primer debate

Los candidatos presidenciales de los espectros políticos de centro y derecha aprovecharon sus recientes intervenciones públicas para marcar diferencias frente al clima de polarización que atraviesa el país y para exponer los ejes centrales de sus propuestas políticas. Aunque con matices distintos, varios coincidieron en la necesidad de promover la reconciliación, fortalecer la institucionalidad, garantizar la seguridad y recuperar la confianza ciudadana en la política y en el Estado.

Uno de los llamados más enfáticos a superar la polarización fue el de Juan Daniel Oviedo, quien centró su discurso en una narrativa de reconciliación, sensatez y escucha activa. Oviedo destacó la importancia de construir una política basada en la voluntad de entender al otro, sin estigmatizaciones ni exclusiones, y propuso un liderazgo que privilegie el diálogo y la inteligencia colectiva como herramientas para resolver los problemas nacionales.

Desde una perspectiva distinta, Mauricio Cárdenas apeló a la experiencia en la administración pública como un valor clave para gobernar en medio de la actual coyuntura económica y social. El exministro se presentó como un candidato con capacidad técnica y conocimiento del Estado, insistiendo en que el país necesita soluciones serias y responsables frente a la crisis, más allá de discursos ideológicos o promesas difíciles de cumplir.

En el tema de seguridad, Juan Carlos Pinzón planteó una postura firme contra el terrorismo y la criminalidad, sintetizada en su propuesta de un “puño de hierro” para enfrentar a los violentos, acompañado de un “corazón grande” para proteger a los sectores más vulnerables. Su mensaje buscó equilibrar la autoridad del Estado con la justicia social, resaltando la necesidad de recuperar el control territorial sin abandonar la protección de los derechos fundamentales.

Por su parte, Enrique Peñalosa recordó su trayectoria como gestor público y enfatizó que su propuesta se basa más en resultados verificables que en promesas. Se definió como un constructor de igualdad y un defensor de la gestión sin corrupción, destacando su experiencia en la ejecución de obras y políticas públicas como principal carta de presentación ante el electorado.

Aníbal Gaviria centró su intervención en la defensa de la democracia y la moderación política. Hizo un llamado a la participación ciudadana como mecanismo para proteger las libertades y evitar los extremos, y reivindicó su experiencia como exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín como prueba de su capacidad para gobernar en contextos complejos.

En la misma línea de advertencia frente a los extremos ideológicos, Juan Manuel Galán planteó la necesidad de un gobierno que gobierne, basado en la igualdad de derechos, oportunidades y deberes. Subrayó la importancia de fortalecer las instituciones y evitar que el país caiga en posturas radicales que, a su juicio, ponen en riesgo la estabilidad democrática.

Desde el voto de opinión, Vicky Dávila se presentó como una voz del descontento ciudadano, resaltando su independencia de los partidos tradicionales y de las maquinarias políticas. Su discurso se enfocó en la denuncia de la corrupción y los abusos de poder, conectando con sectores que reclaman una renovación del liderazgo político.

Finalmente, Paloma Valencia propuso una agenda que combina orden, seguridad y crecimiento económico, destacando además su aspiración de convertirse en la primera mujer presidenta del país. David Luna, en tanto, llamó a dignificar la política y reconstruir la confianza ciudadana, promoviendo un liderazgo dialogante, respetuoso de la diferencia e inspirador para la sociedad.

En conjunto, las intervenciones reflejan una disputa por el centro político y por el respaldo de un electorado que demanda estabilidad, seguridad, ética pública y soluciones concretas a los problemas del país.

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