El Gobierno de Cuba reaccionó con dureza frente a la reciente medida adoptada por Estados Unidos que impone aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a la isla. El canciller cubano calificó esta decisión como un “brutal acto de agresión” y la interpretó como una nueva escalada en la política de presión económica que Washington mantiene contra el país caribeño desde hace décadas. Según expresó, la medida busca profundizar el impacto del bloqueo económico y asfixiar aún más a la economía cubana, que atraviesa una situación particularmente compleja.
De acuerdo con el jefe de la diplomacia cubana, la imposición de aranceles a terceros países no solo afecta directamente a Cuba, sino que también vulnera principios fundamentales del derecho internacional. En particular, sostuvo que esta política interfiere en las relaciones comerciales legítimas entre Estados soberanos y constituye una forma de coerción extraterritorial, al pretender castigar a naciones que mantienen vínculos económicos con la isla. Desde La Habana se considera que esta estrategia incrementa las tensiones internacionales y debilita los mecanismos multilaterales de cooperación y comercio.
El canciller advirtió que la medida estadounidense tendrá consecuencias directas sobre el suministro de combustible en Cuba, un factor clave para el funcionamiento de sectores estratégicos como el transporte, la generación de energía eléctrica, la industria y los servicios básicos. En un contexto marcado por dificultades económicas, escasez de recursos y afectaciones energéticas recurrentes, el Gobierno cubano alertó que esta decisión agravará los problemas cotidianos que ya enfrenta la población, impactando de manera directa su calidad de vida.
Las autoridades cubanas subrayaron que el acceso al combustible es esencial para garantizar la estabilidad de la economía y el bienestar social, por lo que cualquier restricción adicional representa un golpe significativo a los esfuerzos del país por recuperarse. En ese sentido, reiteraron que la política de sanciones y presiones económicas no solo daña a las instituciones del Estado, sino que tiene un efecto directo sobre los ciudadanos, especialmente los sectores más vulnerables.
Desde La Habana también se anunció que el Gobierno continuará denunciando este tipo de acciones ante los organismos internacionales y foros multilaterales. Cuba ha insistido históricamente en que el bloqueo y las sanciones impuestas por Estados Unidos constituyen una violación sistemática del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. En esta línea, el canciller señaló que el país seguirá apelando a la solidaridad internacional y al respaldo de la comunidad global para enfrentar lo que considera una política hostil e injustificada.
Hasta el momento, el Gobierno de Estados Unidos no ha emitido una respuesta oficial frente a las declaraciones del canciller cubano ni ha aclarado el alcance de la medida. Sin embargo, la decisión ya ha comenzado a generar reacciones en distintos países de la región y en escenarios diplomáticos internacionales, donde se observa con preocupación una nueva escalada en las tensiones bilaterales entre Washington y La Habana. Este episodio se suma a una larga historia de confrontaciones políticas y económicas que continúan marcando la relación entre ambos países.
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