Madonna volvió a captar la atención global con un video que rápidamente se convirtió en uno de los contenidos más comentados en redes sociales. En las imágenes, la artista aparece bailando en lencería por su apartamento mientras hace playback de “Thief of Hearts”, canción incluida en su álbum Erotica de 1992. El clip, publicado en Instagram, despertó una ola de reacciones que mezclan admiración, nostalgia y reconocimiento a una de las etapas más provocadoras de su carrera.
En el video, la cantante luce un bustier negro, medias de red, un abrigo de estampado animal y gafas oscuras. La escena, de estética íntima y cuidadosamente construida, incluye detalles como un pequeño cofre de madera y varios libros dispuestos sobre una mesa, elementos que refuerzan el clima personal y teatral del registro. La publicación fue acompañada por la frase “Los corazones están hechos para romperse……”, una declaración que funciona tanto como guiño poético como reafirmación del dramatismo que ha caracterizado gran parte de su obra.
Las reacciones no tardaron en multiplicarse. En la sección de comentarios, seguidores de distintas generaciones coincidieron en resaltar el estatus icónico de la artista. Mensajes como “Digan lo que digan, Madonna siempre será la reina del pop” se repitieron, junto a otros que celebran un posible regreso simbólico a la etapa de Erotica, considerado por muchos como un álbum incomprendido en su momento. “Vuelvan a traer Erotica, amo este álbum. Infravalorado. Para mí, uno de los mejores”, escribieron algunos usuarios.
El impacto del video se reflejó también en las plataformas de streaming. Desde su publicación, “Thief of Hearts” registró un aumento significativo en las reproducciones diarias en Spotify, alcanzando cifras que no se veían desde su lanzamiento original. Además, numerosos usuarios de TikTok e Instagram comenzaron a utilizar la canción como banda sonora de sus propios videos, acercando la música de Madonna a públicos más jóvenes y ampliando su alcance generacional.
La estética y la actitud del clip remiten directamente a la era Erotica, un proyecto que trascendió el formato discográfico. En 1992, Madonna lanzó no solo el álbum, sino también el libro fotográfico Sex, desarrollado junto a Steven Meisel Studio y Fabien Baron. Muchas de las imágenes de esa publicación se inspiraron en la escena punk de Nueva York de los años setenta y en la obra del fotógrafo Robert Mapplethorpe, consolidando un cruce entre música, fotografía y provocación visual que marcó un punto de inflexión en la cultura pop.
Paralelamente a la viralización del video, Madonna ha compartido otros aspectos de su vida personal y artística. A comienzos de enero publicó imágenes de unas vacaciones familiares en Marruecos, donde aparece junto a sus hijos y su pareja, Akeem Morris. En el texto que acompañó la galería escribió: “Habibi, cobra vida… es 2026”, sumando una capa de cercanía a su perfil público.
La artista también documentó una visita a Margate, en Inglaterra, donde acompañó a su amiga y artista visual Dame Tracey Emin en un programa de residencia artística para jóvenes. Emin destacó públicamente el interés de Madonna por las exposiciones independientes de la ciudad, reafirmando una amistad de más de 25 años basada en el apoyo mutuo a proyectos culturales. Con estas apariciones, Madonna demuestra que, a décadas de su irrupción, sigue siendo una figura central en la conversación artística y digital.
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