Por: Pepe Sánchez Colaborador
René Descartes nació el 31 de marzo de 1596 en una localidad llamada La Haye -que después decidieron rebautizarlo con su nombre- y falleció el 11 de febrero de 1650. Ingresó en el Colegio de los Jesuitas en La Fleche, institución de la que después hablaría con sentimientos encontrados, tras escribir su Discurso del Método.
-Los Jesuitas no me enseñaron nada. Ahora voy a buscar la verdad en el Gran Mundo y en el libro de la naturaleza- diría, cuando decidió crear una nueva ciencia, capaz de unificar todas las ramas del conocimiento, a partir de un principio básico, plasmado en ese Discurso del Método.
Su Discurso del Método, no es más que un sincretismo, una especie de síntesis de los principios filosóficos elaborados hasta entonces, es decir su sueño de la Ciencia Universal que debería conducir al hombre a la perfección.
Pero para lograrlo, todo debe partir de la denominada Duda Metódica. Sostiene Descartes que uno de los principios básicos para conseguir la perfección es evitar las ideas falsas y la única forma de lograrlo es «atacándolas y destruyéndolas», cueste lo que cueste y una de esas «ideas falsas» es la producida por el «engaño de los sentidos», que es el fundamento, la base de diversas sociedades esotéricas de hoy.
No es fácil de entender y desde luego, mucho menos de explicar. En su Segunda Meditación, el filósofo manifiesta que está convencido de que no existe mundo, cielo, tierra, mente o cuerpo, pero como sí sabe de su existencia, como sabe que está consciente de que existe, pues se ve, siente, se palpa y vive, y de que hay algo en su interior que le anima, formula su irrebatible juicio: Cogito Ergo Sum: Pienso Luego Existo.
Este es el fundamento de muchas de las llamadas Escuelas de Pensamiento o Escuelas Esotéricas. la base de todo es la Consciencia: Tener presente a todo momento que existes, que estás en el Aquí y Ahora, evita que el Engañador -a quien hoy muchos llaman Ego- te confunda de manera deliberada y contundente llevándote al mundo de los sueños, de las fantasías y de los deseos, lo que te induce ideas falsas, irreales, y te impide razonar.
¿Y entonces, dónde entra Dios en la Filosofía Cartesiana? Esto es lo que opinan quienes militan en algunas escuelas esotéricas: En su Primera Meditación en el Discurso del Método, Descartes da a entender que Dios es la Energía Suprema, la Verdad, La Consciencia que cada hombre la lleva dentro de sí.
Eso que se ha dado en llamar hoy el Yo Interno, es lo que cada uno tiene de Dios, dado que fuimos hechos a su «Imagen y Semejanza» y por eso «Él está en todas Partes y ve todo lo que hacemos».
Rosacruces, Mormones, Masones y muchas otras Escuelas Filosóficas basan sus enseñanzas en este principio de que lo único real es Dios que, como se dijo antes, está representado en la Consciencia de que Estoy en el Aquí y el Ahora, de que Pienso Luego Existo y por ende, en el Yo Interior.
Al respecto, Descartes puntualiza que sí, que nosotros somos seres imperfectos, pero en nuestro interior tenemos la idea de un ser perfecto. Alguien inculcó en el hombre ese sentimiento y ese alguien es Dios , que se muestra a través del llamado Estado Consciente.
Y hace claridad sobre lo dicho de manera previa. Son necesarios largos ejercicios para una materia que no es fácil de entender u menos explicar..
-Confieso que son necesarios largos ejercicios y una meditación constante para habituarse a ver las cosas desde este punto de vista. En este caso, creo yo, que consiste el secreto de los filósofos que supieron sustraerse al imperio de la fortuna y que a pesar de pobreza y dolores, llegaron a ser completamente felices. Considerando constantemente la limitación impuesta a nuestra débil naturaleza, se persuadieron de que dulcemente nuestros pensamientos estaban dentro del poder de nuestras mezquinas facultades y por consiguiente, que ninguna afección debían inspirarnos las cosas puesto que nada era nuestro- dice de manera textual en el Discurso del Método…