El actor británico Daniel Radcliffe, reconocido mundialmente por interpretar a Harry Potter en la exitosa saga cinematográfica, ofreció una entrevista a Rolling Stone en la que habló abiertamente sobre su infancia como estrella, la presión del éxito temprano y su vida actual entre los escenarios de Broadway y la paternidad.
A sus 36 años y radicado en Manhattan mientras prepara un nuevo proyecto teatral, Radcliffe recordó cómo vivió el crecimiento bajo el escrutinio público. Según relató, era consciente del estereotipo que suele rodear a las estrellas infantiles y sentía la necesidad constante de demostrar que no encajaba en esa imagen negativa. Para el actor, uno de los mayores desafíos fue diferenciar entre las expectativas externas y su propia definición de éxito.
Radcliffe aseguró que no le preocupa quedar encasillado por su papel en la saga del joven mago y que no necesita que el público “olvide” a Harry Potter para poder disfrutar su trabajo actual. Reconoció, sin embargo, que tras el final de la franquicia atravesó una etapa de ansiedad al intentar consolidar nuevos proyectos y demostrar versatilidad artística.
Con el paso del tiempo, explicó, reformuló su concepto de éxito. Tras haber protagonizado una de las franquicias más taquilleras del cine, entendió que su meta no podía medirse únicamente en términos comerciales, sino en la satisfacción personal que le generan los proyectos que elige.
Actualmente ensaya la obra Every Brilliant Thing en el distrito teatral de Manhattan, una puesta en escena que incluye interacción directa con el público y que describe como un reto estimulante por su carácter impredecible. También evocó el momento en que recibió el premio Tony por Merrily We Roll Along, experiencia que calificó como profundamente especial.
En el ámbito audiovisual, habló de su colaboración con el comediante Tracy Morgan en la producción de NBC The Fall and Rise of Reggie Dinkins, destacando la química profesional y el sentido del humor compartido.
En el plano personal, Radcliffe compartió cómo la paternidad transformó su perspectiva. Confesó que su hijo se convirtió en el eje central de su vida y que esta etapa lo ha vuelto más sensible y emocional. Asimismo, resaltó la solidez de su relación con la actriz Erin Darke, basada —según explicó— en la comunicación abierta y constante.
Lejos del brillo digital, el actor afirmó que no participa activamente en redes sociales y que no siente necesidad de hacerlo. En contraste con la exposición que marcó su infancia, hoy privilegia una vida más reservada, enfocada en su familia y en proyectos artísticos que le resulten significativos.