Las autoridades migratorias de Estados Unidos deportaron a México a una mujer y a su hijo de apenas dos meses de edad, quien padecía bronquitis y había permanecido varias semanas bajo custodia en un centro de detención en Texas. El caso fue denunciado públicamente por el congresista demócrata Joaquín Castro, quien cuestionó el procedimiento y alertó sobre el estado de salud del menor.
De acuerdo con el legislador, el bebé —identificado como Juan Nicolás— estuvo recluido durante aproximadamente tres semanas en el centro familiar de detención migratoria de Dilley, donde presentó complicaciones respiratorias. Tras su salida, ambos fueron trasladados a territorio mexicano sin previo aviso sobre la fecha ni el destino de la deportación.
Medios estadounidenses informaron que el menor debió ser llevado posteriormente a un hospital local, donde fue atendido luego de haber permanecido inconsciente durante varias horas. Pese a ello, fue dado de alta. Castro expresó preocupación por el deterioro de su salud y afirmó que la vida del niño podría estar en riesgo.
El congresista sostuvo que la madre, Mireya López Sánchez, compareció previamente ante un tribunal migratorio, donde se le notificó la orden de expulsión, pero no recibió detalles sobre el procedimiento. Tras la audiencia, ambos regresaron al centro de detención antes de ser finalmente deportados.
Organizaciones defensoras de migrantes han señalado en diversas ocasiones deficiencias médicas y posibles abusos en instalaciones similares, lo que vuelve a poner el foco sobre las políticas migratorias estadounidenses y las condiciones de detención de menores. Castro calificó la situación como alarmante y anunció que continuará impulsando acciones para proteger a la familia.