Al ritmo del estribillo “todo tiene su final, nada dura siempre”, el Carnaval 2026 se despidió este martes en Barranquilla con el tradicional sepelio de Joselito Carnaval, marcando el cierre oficial de cuatro días de fiesta que, según autoridades y organizadores, dejaron un balance positivo en materia cultural, turística y de seguridad. La ciudad ahora se prepara para reencontrarse con su celebración más emblemática el 6 de febrero de 2027.
Bajo el intenso sol barranquillero, la calle 84 fue escenario del desfile de despedida que comenzó hacia la 1:30 de la tarde. Un río de viudas alegres —muchas de ellas “embarazadas” de manera simbólica— recorrió la vía entre gritos, letanías y risas, clamando por “Jose”, el personaje que representa al carnavalero que muere tras cuatro días de excesos y jolgorio. Vestidas de riguroso negro y con maquillaje corrido, las participantes exageraron su dolor en una puesta en escena donde el llanto fingido se mezcló con carcajadas y pasos de baile que se resisten a desaparecer.
La jornada reunió cerca de 150 manifestaciones culturales entre cumbiambas, comparsas y danzas tradicionales como el Paloteo Mixto, reafirmando la riqueza folclórica que caracteriza a la fiesta. Cada esquina se convirtió en un pequeño escenario donde la ironía y el amor por la tradición se fundieron en una despedida que, más que triste, fue festiva.
Uno de los disfraces que encabezó el desfile fue ‘El descabezado’, creación del reconocido hacedor Ismael Escorcia Medina, quien falleció en enero pasado a los 95 años. La Fundación de Arte y Folclor del Atlántico (Fayfa), organizadora del evento, rindió homenaje a su legado artístico y a su aporte a la preservación de las expresiones tradicionales del departamento.
La Reina del Carnaval 2026, Michelle Char Fernández, también se sumó al desfile con una puesta en escena distinta a la habitual. Lejos de representar a una viuda dolida, asumió un papel más desafiante y vengativo, evocando a una mujer que no quedó satisfecha con la intensidad de la fiesta. Lució un vestido en tonos vino tinto y negro que rompió con la estética tradicional, y fue ovacionada por el público que coreó su nombre a lo largo del recorrido.
El Rey Momo, Adolfo Maury, sorprendió al aparecer caracterizado como una viuda más, llorando a Joselito y reafirmando el espíritu libre y jocoso del carnaval. Por su parte, la Reina Infantil, Sharon Acosta, llegó ataviada en tonos negro y morado, sumándose al simbolismo del duelo festivo.
Desde la Gobernación del Atlántico se entregó un balance general de las celebraciones en los municipios del departamento. A través de su cuenta en X, el gobernador destacó que fue “una fiesta para el mundo” que favoreció el turismo y dejó resultados positivos en materia de seguridad. Además, anunció que para 2027 se continuará trabajando en el fortalecimiento de esta manifestación cultural, con énfasis en el apoyo a los hacedores y gestores tradicionales.
Así, entre risas, sátira y tradición, Barranquilla bajó el telón de su máxima fiesta, confirmando que aunque Joselito “muere” cada año, el espíritu del carnaval sigue más vivo que nunca.