Un joven de 19 años, identificado como Mateo Arias, desapareció la tarde de este martes mientras se bañaba en el sector de las playas del muelle de Puerto Colombia, municipio del área metropolitana de Barranquilla.
De acuerdo con información preliminar entregada por testigos, el joven —al parecer oriundo del departamento de La Guajira— se encontraba de paseo con varios amigos cuando fue arrastrado por el fuerte oleaje y los intensos vientos que afectan la zona costera del Caribe colombiano, asociados a un frente frío que ha generado condiciones marítimas adversas en los últimos días.
Las versiones indican que, tras percatarse de la emergencia, varios surfistas que estaban en el lugar reaccionaron de inmediato e ingresaron al agua para intentar ubicarlo. Sin embargo, la fuerza de las corrientes habría dificultado las labores de rescate en los primeros minutos, considerados cruciales en este tipo de situaciones.
Paralelamente, socorristas y salvavidas activaron los protocolos de búsqueda en inmediaciones del muelle y en sectores aledaños, mientras se daba aviso a los organismos de socorro y autoridades locales para ampliar el radio de rastreo.
Las labores continúan con apoyo de unidades de rescate y personal especializado, en medio de un panorama complejo por el estado del mar. El fuerte oleaje y los vientos sostenidos han obligado a extremar precauciones durante los operativos, que se mantienen tanto en superficie como en puntos estratégicos de la franja costera.
Las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para atender las recomendaciones de seguridad y evitar ingresar al mar cuando existan alertas por cambios bruscos en las condiciones climáticas. Recordaron que durante temporadas de frentes fríos o fenómenos atmosféricos similares, las corrientes de resaca y el incremento del oleaje representan un alto riesgo, incluso para nadadores con experiencia.
Habitantes y visitantes de la zona permanecen atentos al desarrollo de las labores de búsqueda, mientras familiares y amigos del joven esperan noticias sobre su paradero.
El caso vuelve a poner en evidencia la necesidad de reforzar la cultura de prevención y el respeto por las advertencias emitidas por las autoridades marítimas, especialmente en sectores turísticos donde las condiciones del mar pueden cambiar de manera repentina.