La Fuerza Aérea de Israel lanzó este miércoles una nueva oleada de ataques “a gran escala” contra Teherán, en el marco del quinto día de una ofensiva coordinada con Estados Unidos que busca debilitar la estructura del régimen iraní. La operación marca la décima ronda de bombardeos sobre la capital desde el inicio de la escalada y apunta, según fuentes castrenses israelíes, a infraestructura estratégica vinculada con los principales órganos de seguridad de la República Islámica.
De acuerdo con un comunicado militar israelí, los ataques tienen como objetivo centros neurálgicos del poder iraní, incluidos presuntos complejos de mando de la Guardia Revolucionaria, la Seguridad Interna y la fuerza paramilitar Basij. Tres horas antes de la ofensiva más reciente, Israel ya había ejecutado bombardeos contra decenas de instalaciones asociadas a estas estructuras.
Medios locales en Teherán informaron sobre una fuerte explosión en la zona este de la ciudad, mientras que periodistas de la agencia EFE reportaron el sonido persistente de cazas israelíes sobrevolando el espacio aéreo de la capital. La intensidad de los ataques ha generado un ambiente de tensión en distintos sectores urbanos, donde residentes han descrito escenas de pánico tras las detonaciones.
El portavoz del ejército israelí, teniente coronel Nadav Shoshani, aseguró que en los últimos cuatro días se han realizado aproximadamente 1.600 incursiones aéreas y se han lanzado unas 4.000 municiones contra objetivos estratégicos en territorio iraní. Según el oficial, estas cifras superan las registradas durante la denominada guerra de doce días de junio de 2025, considerada hasta ahora uno de los episodios más intensos del enfrentamiento indirecto entre ambas naciones.
Mientras Israel sostiene que los ataques están dirigidos exclusivamente a objetivos militares y de seguridad, organizaciones de derechos humanos reportan un elevado número de víctimas civiles. La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) informó que al menos 1.097 civiles han muerto desde el inicio de la ofensiva, entre ellos 181 niños menores de 10 años. Por su parte, la Media Luna Roja Iraní confirmó 787 fallecidos, aunque no ha emitido una actualización reciente que permita contrastar las cifras.
Las discrepancias en los balances reflejan la dificultad para verificar datos en medio de la confrontación, especialmente ante restricciones informativas y daños en infraestructura crítica. No obstante, la magnitud de los reportes ha generado preocupación en la comunidad internacional por el impacto humanitario de la ofensiva y el riesgo de una escalada regional de mayor alcance.
La actual operación conjunta entre Israel y Estados Unidos representa uno de los episodios más directos de confrontación contra Irán en los últimos años. Aunque Washington no ha detallado públicamente el alcance de su participación, fuentes militares israelíes insisten en que la coordinación estratégica ha sido clave para ampliar la capacidad operativa en esta fase del conflicto.
Con la décima ronda de bombardeos en curso y sin señales claras de desescalamiento, la situación en Teherán continúa siendo crítica. Analistas advierten que el incremento en la intensidad de los ataques podría redefinir el equilibrio de poder en la región y abrir un nuevo capítulo en las tensiones entre Israel e Irán.