Nabucco, la ópera que lanzó a Giuseppe Verdi al estrellato, fue compuesta en una época muy dura y difícil para el músico. El 12 de agosto de 1838 había fallecido su hija Virginia, con apenas un año de edad y el 12 de agosto de 1839, su otro vástago, Icillo, también de un año de nacido.
Al año siguiente, murió también su su esposa Margherita Barezzi, quien fue el gran impulso en sus dos primeras presentaciones, en especial en la segunda de ellas, Un Giorno Di Regno -Rey Por Un Día- que fue un fracaso total y en la que ella tuvo parte vital para que el músico no claudicara de manar inmediata
Tras estos terribles golpes, Verdi decidió retirarse para siempre de la música y para ello, contactó al empresario Bartolomeo Merelli, para deshacer el contrato con la organización. En principio,el empresario aceptó la renuncia de Verdi pero algún tiempo después, volvió a buscarlo. Simulando un encuentro crucial en las calles de Milán, Merelli le mostró a Verdi un libreto de Temistocle Solera, basado en el Antiguo Testamento, durante el reinado de Nabucodonosor y el cautiverio de los hebreos en Babilonia y le pidió que lo analizara y le dijera si era factible musicalizarlo.
Se dice que Verdi tiró el libreto en su escritorio, pero se fijó de manera inmediata en una línea que decía ¡Va, pensiero, sull’ali dorate…! ¡Vuela, pensamiento, con alas doradas…!. De manera inmediata se interesó en el libreto y al día siguiente se lo había aprendido de memoria. Se comunicó con Merelli y le dijo que de manera inmediata empezaría a trabajar en la obra.
En 1842, la ópera estaba terminada y se estrenó el 9 de marzo de ese año en La Scala. pero a diferencia de lo ocurrido con Un Día de Reinado, Nabucco fue un éxito estruendoso, basado en ese coro, Va Pensiero, que encajaba muy bien con el sentimiento político de unidad que embargaba a los italianos, que clamaban por liberar todas sus regiones que estaban bajo el dominio del Imperio Austro-Húngaro.
La ópera pronto se convirtió en una especie de himno nacional para los italianos: el director musical y conductor de montajes operísticos, Elio Orciuolo, más de siglo y medio después de estrenada la obra dijo para la prensa:
-Todos los italianos nos hemos visto siempre en esta ópera- dijo
El argumento, está basado en el Antiguo Testamento. Los hebreos a orillas de un río en babilonia, se sentaron y lloraron, pensando en Sión, de donde Nabucodonosor los había expulsado. Para ellos, sólo quedaban la dignidad, la esperanza, reflejadas en ese coro de la ópera, Va Pensiero
Va, pensiero, sull’ali dorate; va, ti posa sui clivi, sui colli, ove olezzano tepide e molli l’aure dolci del suolo natal!
¡Vuela, pensamiento, con alas doradas, pósate en las praderas y en las cimas donde exhala su suave fragancia el dulce aire de la tierra natal!
Este coro, Va Pensiero, sin habérselo propuesto Verdi, Merelli o Solera, bien pronto se convirtió en el símbolo del movimiento de la lucha por la unidad italiana. Fue ahí cuando el VIVA VERDI se convirtió a pesar de la censura de la policía austríaca.
El estreno de Nabucco, 9 de marzo de 1842, fue un verdadero y real éxito y se convirtió en la opera que llevó a Verdi a los primeros planos. De paso, hizo de él uno de los verdaderos símbolos del Risorgimiento,, que era la búsqueda de la unidad italiana. Se encumbró tanto el músico, que en las paredes de las calles se pintaba el famoso y legendario letrero Vittorio Emmanuel Re Di Italia, un acróstico hecho con VERDI, el apellido del genial compositor.
Entre los años 586 A.C y 537, es decir casi medio siglo, estuvieron cautivos los hebreos en Babilonia y liberados por Ciro El Grande. El Imperio Austro-Húngaro se mantuvo también casi medio siglo, desde 1867 hasta 1914, cuando tras la derrota en la Primera Guerra Mundial,el indetenible aumento de los movimientos precipitó su disolución.