Por: Ppe Sánchez ( Colaborador)
Los mayores problemas que se enfrentan cuando se trata de hacer la biografía real de los emperadores romanos están relacionados con la multiplicidad de fuentes, y determinar en esa diversidad cuák es la información real y qué tanto corresponde la ficcion.
Según la historia, el 11 de marzo de 222 A.C -algunos autores señalan el 13 y otros el 14- fue asesinado el emperador Heliogábalo, cuyo gobierno duró cuatro años y según la Historia Augusta –una coleccióbn de biografías elaboradas por seis autores diferentes– cuya verdadera autoría, fecha en que se escribió y su objetivo principal, son del todo desconocidos, fue quizá el peor de los mandatarios romanos.
Según tal biografía, Heliogábalo -cuyo verdadero nombre era Vario Avito Basiano- fue designado emperador por el Senado en el año 218 pero cuando este cuerpo legislativo se dio cuenta de que en los cargos de influencia el nuevo mandatario nombraba a sus amantes masculinos, dejando a un lado las indicaciones de quienes lo designaron.
En principio, existió cierta permisividad a pesar de que Heliogábalo de manera abierta y sin reticencias, se mostraba sumiso y subordinado frente a sus amantes masculinos, pero la situación hizo crisis cuando el emperador decidió contraer matrimonio con Hierocles, su esclavo y auriga, manifestando de manera pública su deseo de «ser su amante esposa».
Estuvo a punto de nombrarlo César afirmando que ejercería con él su condición de consorte en todos los aspectos, lo que causó un terrible malestar entre los senadores, quienes se opusieron de manera rotunda.
Cuenta la historia que el emperador bien pronto encontraría un nuevo amor: el atleta Aurelio Zotico, a quien se le atribuía una gran virilidad y se cuenta que el emperador lo hizo conducir en actitud triunfal hasta Roma, en medio de una escolta de pretorianos y con todos los honores que se le tributaba a los generales triunfadores en las guerras.
Cuenta la historia que el emperador bien pronto encontraría un nuevo amor: el atleta Aurelio Zotic, a quien se le atribuía una gran virilidad y se cuenta que el emperador lo hizo conducir en actitud triunfal hasta Roma, en medio de una escolta de pretorianos y con todos los honores que se le tributaba a los generales triunfadores en las guerras.
En múltiples ocasiones, Heliogábalo lo hacía enojar, causándole celos con otros hombres: lo hacía solo para que su amante lo golpeara, pues era uno de los mayores placeres que experimentaba y a esto alude el humanista Elio Lampridio -uno de los seis escritores ficticios de la Historia Augusta quien dice que el emperador era «una verdadera bestia de lujurias antinaturales».
El Portal de la Real Academia de la Historia –https://dbe.rah.es/biografias/21829/heliogabalo- cuenta que en junio de 221, adoptó como hijo a un primo suyo a quien hizo llamar Alejandro y le otorgó el título de Cesar, pero al darse cuenta de la simpatía que este joven despertaba entre los soldados y los senadores, decidió quitarle el título dado y asesinarlo.
La situación se hizo insostenible y los pretorianos -quienes querían como emperador a Alejandro- terminaron por asesinar a Heliogábalo y a su madre, quien había disfrutado de grandes privilegios durante el reino de su hijo, convirtiéndose en la verdadera «emperatriz detrás del trono»
Los soldados arrastraron el cadáver y lo arrojaron al río Tíber, mientras el Senado, además de prohibir que las mujeres volvieran a acudir a las reuniones del cuerpo legislativo , decretaba la llamada Damnatio Memoriae para el emperador es decir eliminar todo lo que recordara al condenado.
Alejandro Severo, favorito de los pretorianos, ocupó el trono que dejaba Heliogábalo…