El folclor colombiano está de luto tras la muerte del acordeonero José Luis Zuluaga de León, conocido artísticamente como Joche Zuluaga, quien falleció el lunes 30 de marzo de 2026 en Santa Cruz de Mompox a causa de un infarto, según confirmaron sus familiares.
Zuluaga fue ampliamente reconocido en el mundo del vallenato por su talento y por su participación en el éxito musical La dueña de mi suerte, interpretado junto al cantante Ramiro Padilla y compuesto por Tico Mercado. Este tema se convirtió en uno de los más recordados dentro de su trayectoria artística, destacándose por su carga romántica y su popularidad en el repertorio del género.
La Alcaldía Municipal de Santa Cruz de Mompox lamentó el fallecimiento del artista mediante un comunicado oficial, en el que exaltó su aporte a la preservación y difusión de las tradiciones vallenatas en el distrito. En el mensaje, la administración destacó su compromiso con la formación de nuevas generaciones, subrayando que su legado trasciende la música para convertirse en una labor pedagógica y cultural.
Durante los últimos años, Joche Zuluaga se dedicó a la enseñanza del acordeón a niños y jóvenes en su municipio natal, consolidándose como un referente en la formación artística local. Su trabajo estuvo enfocado en mantener vivas las raíces culturales del Caribe colombiano, promoviendo el amor por el vallenato entre las nuevas generaciones y fortaleciendo la identidad musical de la región.
Además de su colaboración con Padilla, el acordeonero también dejó huella con grabaciones junto a Berna Escobar, con quien interpretó temas como Vivo contento y El hombre con dos mujeres, canciones que continúan sonando en distintas regiones del país y que evidencian su amplia trayectoria en el género desde temprana edad.
La noticia de su fallecimiento generó una ola de reacciones en redes sociales, donde seguidores, colegas y amigos expresaron su tristeza y resaltaron sus cualidades humanas. Entre ellos, el acordeonero Gonzalo Arturo Molina destacó su cercanía con la comunidad y su vocación como formador. Los mensajes coincidieron en resaltar no solo su talento musical, sino también su calidad como persona y su compromiso con la cultura.
Diversas voces recordaron su paso por escuelas de música y espacios culturales en la región, donde dejó una huella imborrable en quienes tuvieron la oportunidad de aprender de él. Para muchos, su legado no solo vive en sus interpretaciones, sino también en cada joven al que inspiró a seguir el camino del vallenato.
La partida de Joche Zuluaga representa una pérdida significativa para el folclor colombiano, especialmente para el Caribe, donde su acordeón seguirá resonando como símbolo de tradición, enseñanza y amor por la música.