Periodista estadounidense es secuestrada en Bagdad pese a advertencias previas de amenazas

El secuestro de la periodista independiente estadounidense Shelly Renee Kittleson en Bagdad ha encendido las alarmas sobre la seguridad de corresponsales en zonas de conflicto, especialmente en medio del recrudecimiento de tensiones regionales. La comunicadora, con amplia trayectoria en la cobertura de Irak y Siria, fue raptada el martes en una calle de la capital iraquí y, hasta el momento, continúa desaparecida.

De acuerdo con funcionarios estadounidenses e iraquíes, Kittleson había recibido múltiples advertencias sobre amenazas en su contra días antes del secuestro. Incluso, autoridades de Estados Unidos aseguraron haberla contactado en repetidas ocasiones para alertarla sobre el riesgo, incluyendo la noche previa al hecho. El subsecretario de Estado para Asuntos Públicos, Dylan Johnson, afirmó que el Gobierno cumplió con su deber de advertirle sobre la situación.

El contexto de su ingreso al país también ha sido objeto de atención. Según explicó Hussein Alawi, asesor del primer ministro Mohammed Shia al-Sudani, la periodista intentó cruzar desde Siria hacia Irak el pasado 9 de marzo por el paso fronterizo de Al-Qaim, pero fue rechazada inicialmente debido a la falta de permisos de trabajo y a las condiciones de seguridad derivadas de la escalada del conflicto en la región, incluyendo operaciones militares y actividad aérea relacionada con la guerra contra Irán.

Posteriormente, Kittleson logró ingresar al país con una visa de entrada única, válida por 60 días, destinada principalmente a facilitar el tránsito de extranjeros varados en países vecinos. Días después, se estableció en un hotel en Bagdad, donde permaneció hasta su secuestro.

Las autoridades iraquíes han desplegado operativos para dar con su paradero. De acuerdo con información oficial, fuerzas de seguridad persiguieron a los secuestradores tras el rapto, logrando la captura de un sospechoso luego de que el vehículo en el que huía se estrellara. Sin embargo, otros implicados lograron escapar con la periodista en un segundo automóvil.

Un funcionario de inteligencia iraquí, bajo condición de anonimato, indicó que se cree que Kittleson permanece retenida dentro de Bagdad y que existen pistas sobre los responsables, aunque no se han revelado detalles por motivos de seguridad. En paralelo, las autoridades continúan las labores de búsqueda bajo la supervisión directa del Gobierno.

Desde Estados Unidos, algunas fuentes han señalado como presunto responsable a Kataib Hezbollah, un grupo armado con antecedentes en secuestros de extranjeros y vínculos con Irán. No obstante, la milicia no ha reivindicado el hecho y el Gobierno iraquí no ha confirmado públicamente esta hipótesis.

El caso ha reavivado la preocupación por la seguridad en Irak, donde milicias respaldadas por Irán han intensificado ataques contra objetivos estadounidenses en el marco de las tensiones regionales. El secuestro de Kittleson se suma a un contexto de creciente inestabilidad, en el que periodistas y trabajadores extranjeros enfrentan riesgos cada vez mayores.

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