En la vida cotidiana, el teléfono móvil se ha convertido en una herramienta indispensable: lo usamos para trabajar, comunicarnos, ver videos, escuchar música y conectarnos a redes sociales. Sin embargo, su uso intensivo también puede traer un problema frecuente: el sobrecalentamiento.
El aumento de temperatura se produce cuando el dispositivo realiza tareas de alto rendimiento o ejecuta varias aplicaciones de forma simultánea. Juegos exigentes, videollamadas prolongadas o transmisión de contenido en alta calidad son algunas de las actividades que más lo afectan.
Otro factor es la mala señal de red: cuando la cobertura es débil, el teléfono aumenta su esfuerzo para buscar conexión, lo que eleva la temperatura interna.
Para prevenir daños en la batería y en los componentes internos, los expertos recomiendan:
En zonas con poca señal, una medida efectiva es activar el modo avión durante algunos minutos. Esto corta la búsqueda constante de red y ayuda a estabilizar la temperatura.
Si el sobrecalentamiento persiste, lo más recomendable es apagar o reiniciar el celular. Con esta acción, se detienen procesos ocultos que consumen recursos y se permite que el sistema se enfríe de manera segura.
El calor excesivo no solo reduce el rendimiento del dispositivo, sino que puede acortar la vida útil de la batería y, en casos extremos, provocar fallos graves en el hardware. Por eso, atender a tiempo las señales de sobrecalentamiento es clave para mantener la salud del teléfono y garantizar un uso seguro.
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