El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó este martes su interés en involucrar a la líder opositora venezolana María Corina Machado en el proceso de transición política en Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro. La declaración marca un giro significativo en la postura del mandatario estadounidense, quien hasta ahora había mantenido a Machado al margen de sus planes, mientras avanzaba en acercamientos con Delcy Rodríguez, figura clave del nuevo escenario político venezolano.
Trump elogió públicamente a Machado, calificándola como “una mujer increíblemente amable” que realizó “algo realmente increíble”, en referencia al gesto de entregarle la medalla del premio Nobel de la Paz que ella recibió en diciembre pasado. El presidente aseguró que su gobierno mantiene conversaciones con la líder opositora y manifestó que le gustaría integrarla de alguna manera al proceso de transición. Estas palabras se dieron tras un encuentro reciente entre ambos en la Casa Blanca, el pasado 15 de enero, donde Machado le hizo entrega simbólica de la distinción.
Hasta este pronunciamiento, Trump había priorizado su relación con Delcy Rodríguez, quien ha asumido un rol protagónico en la Venezuela pos-Maduro. Rodríguez suscribió acuerdos energéticos con Estados Unidos, se comprometió a la liberación de presos políticos y dio pasos para restablecer relaciones diplomáticas, rotas desde 2019. Además, informó sobre los primeros 300 millones de dólares obtenidos por la venta de petróleo venezolano a Estados Unidos, recursos que serán utilizados para estabilizar la moneda mediante su inyección en el mercado cambiario. En paralelo, nombró un nuevo responsable para atraer inversión extranjera y lanzó señales favorables a petroleras estadounidenses interesadas en operar en el país. Trump incluso sostuvo una conversación telefónica con Rodríguez, a quien describió como “formidable”.
El contexto de esta transición se remonta al 3 de enero, cuando Nicolás Maduro fue derrocado tras una incursión militar estadounidense que incluyó bombardeos en Caracas y zonas cercanas. Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos y trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. María Corina Machado no se encontraba en Venezuela durante los hechos, pues había salido del país tras más de un año en la clandestinidad, en una operación que le permitió asistir a la ceremonia del Nobel en Oslo el 10 de diciembre. Desde entonces, inició una intensa agenda internacional.
Machado se ha reunido con congresistas estadounidenses y con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin. Tras este encuentro, afirmó que existe una “ruta hacia la reinstitucionalización y la democracia”, aunque reconoció la división interna de la OEA frente a la crisis venezolana. La líder opositora insistió en que los pueblos del hemisferio respaldan el proceso de cambio y expresó su deseo de regresar a Venezuela lo antes posible.
Sin embargo, el panorama de derechos humanos sigue siendo crítico. La excarcelación de presos políticos avanza lentamente, y familiares denuncian la desaparición forzada de unas 200 personas. Protestas frente al Ministerio Público exigieron fe de vida de los detenidos, mientras organizaciones no gubernamentales reportan que solo unas 150 personas han sido liberadas de un total que supera los 800 arrestados. Machado celebró estas manifestaciones, señalando que reflejan un país que ya no se siente solo tras los acontecimientos del 3 de enero.