Olivia Wilde afirmó que el cine moderno carece de autenticidad en la representación de la sexualidad

La actriz y directora Olivia Wilde afirmó que el cine contemporáneo atraviesa una crisis de autenticidad en la representación de la sexualidad, pese a que algunas de sus propias producciones incluyen escenas sexuales explícitas. La declaración fue realizada durante una entrevista con la revista Variety, en la que la cineasta reflexionó sobre un reciente sondeo que revela que muchos jóvenes, especialmente de la Generación Z, prefieren no ver escenas sexuales en las películas.

Wilde, de 41 años, sostuvo que esta percepción no debe interpretarse como un rechazo al sexo en el cine, sino como una crítica a la manera poco realista en la que históricamente ha sido retratado. “Creo que la Generación Z es bastante inteligente y entiende mucho más que el resto de nosotros. Me parece interesante que se diga que no quieren ver escenas sexuales, cuando en realidad puede tratarse de un rechazo a lo que no se siente auténtico”, expresó la directora. Según explicó, existe un movimiento creciente hacia la representación honesta de las relaciones humanas, lo que incluye la intimidad y el deseo.

Las declaraciones de Wilde resultan llamativas debido a que su película Don’t Worry Darling (2022), protagonizada por Florence Pugh y el entonces debutante Harry Styles, generó amplia polémica por sus escenas íntimas explícitas. Entre ellas, destacó una secuencia en la que el personaje de Styles practica sexo oral al de Pugh, escena que fue ampliamente comentada en redes sociales y medios especializados. El filme no solo despertó debates sobre su contenido sexual, sino también sobre la narrativa y los conflictos ocurridos durante su producción.

La directora explicó que su intención nunca fue provocar por provocar, sino retratar relaciones que se sientan reales. En ese sentido, señaló que el rechazo a ciertas escenas sexuales podría estar relacionado con la falta de verosimilitud y con una mirada tradicional que no prioriza el placer femenino. “Vivimos en una sociedad que todavía conserva códigos puritanos, y la ausencia de erotismo en el cine estadounidense es un fenómeno relativamente reciente”, afirmó. Añadió que el placer femenino rara vez se muestra en el cine comercial, salvo en producciones de corte queer, donde, según ella, existe mayor libertad creativa.

Wilde también se refirió a los desafíos que enfrentó durante el rodaje de Don’t Worry Darling, realizado en plena pandemia de covid-19. Según explicó, las restricciones sanitarias afectaron la dinámica de trabajo y la camaradería entre el equipo, obligando a una comunicación más limitada y a un esfuerzo adicional para transmitir emociones y gestos en el set.

La película despertó un alto interés en la industria cinematográfica incluso antes de su producción. De hecho, fue objeto de una intensa subasta entre 18 estudios, proceso que finalmente ganó New Line Cinema, que adquirió los derechos del proyecto. No obstante, Wilde reveló que enfrentó presiones por parte de la Motion Picture Association (MPA), que la obligó a eliminar varias escenas del primer tráiler para obtener su aprobación. La directora manifestó su inconformidad con esta decisión, al considerar que esos fragmentos aportaban intensidad a la historia.

Finalmente, Olivia Wilde defendió la idea de que el cine debe incomodar y provocar reflexión. “La intención no es hacer que el espectador se sienta seguro”, aseguró, subrayando que el público no es tan conservador como suelen asumir las grandes corporaciones. Wilde debutó como directora en 2019 con la comedia Booksmart y desde entonces ha alternado su carrera entre la actuación y la dirección, consolidándose como una voz influyente en el debate sobre los límites y la autenticidad en el cine contemporáneo.

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