Barranquilla despidió este martes a Ismael Escorcia Medina, reconocido creador del emblemático disfraz de El Descabezado, uno de los personajes más simbólicos y reflexivos del Carnaval de Barranquilla. Su sepelio se realizó a las 3:00 de la tarde en el cementerio Funerario Inversiones y Planes de Paz, con actos ceremoniales en la sala Santo Tomás y posteriormente en la Capilla Rey Salomón. Familiares, amigos y destacados representantes del Carnaval se reunieron para rendir homenaje a un hacedor cuya obra trascendió lo festivo para convertirse en memoria viva de la historia del país.
Durante la ceremonia, se evocó el profundo aporte cultural de Escorcia Medina, especialmente su capacidad para transformar el dolor colectivo en expresión artística. El disfraz de El Descabezado, creado por él, se consolidó como un símbolo de memoria, resistencia y crítica histórica dentro del Carnaval, al narrar episodios de violencia política que marcaron a varias generaciones de colombianos.
Uno de los momentos más emotivos fue el testimonio de su hijo Wilfrido Escorcia, quien relató los orígenes y vivencias que inspiraron la creación del personaje. Ismael Escorcia nació el 17 de febrero de 1930 en Calamar, Bolívar, y pasó su infancia a orillas del río Magdalena, donde fue testigo de escenas estremecedoras propias de la violencia bipartidista, como el paso de cuerpos sin cabeza arrastrados por la corriente. Proveniente de una familia liberal en una región dominada por conservadores, conoció desde temprana edad la persecución política. Para proteger a sus hijos, su madre huyó con ellos hacia Barranquilla, donde llegaron como desplazados.
El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, marcó de manera definitiva su vida. Ese hecho y la violencia que le siguió reforzaron en Ismael Escorcia una promesa personal de rendir homenaje a Gaitán, a las víctimas de la violencia política y a los trabajadores asesinados en la masacre de las bananeras. Con el paso de los años, ese compromiso encontró en el Carnaval el escenario ideal para convertirse en un relato colectivo que mezcla arte, historia y denuncia social.
A su llegada al cementerio, varios personajes del Carnaval realizaron una calle de honor en su memoria. Disfrazados, con machetes de palo y cabezas alusivas a El Descabezado en sus manos, acompañaron el féretro en un gesto cargado de simbolismo. Familiares destacaron su carácter fuerte, pero también su rectitud y su profunda humanidad. Su hija Ledys Escorcia resaltó el orgullo que siente la familia por el legado que dejó a la cultura y al Carnaval, señalando que el personaje se convirtió en patrimonio cultural y referente histórico.
El homenaje incluyó letanías, música y palabras del Rey Momo 2026, Adolfo Amaury, quien afirmó que Ismael Escorcia será recordado por los barranquilleros y en distintas partes del mundo. Sobre el futuro del personaje, Wilfrido Escorcia aseguró que la familia continuará preservando el legado, cumpliendo los compromisos adquiridos con Carnaval S.A.S. y manteniendo viva la presencia de El Descabezado en la fiesta. Con su partida, Barranquilla despide a un creador cuya obra seguirá recorriendo las calles del Carnaval como un relato vivo de la memoria histórica.
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