Por: Waldyr Torres
La comunidad cultural y teatral de Barranquilla se encuentra de luto tras conocerse, en la noche del viernes, el fallecimiento de Manuel Sánchez, destacado narrador, hombre de teatro y gestor cultural, reconocido por su invaluable aporte a las artes escénicas en la ciudad y la región Caribe. Sánchez fue creador, junto a su esposa Zoila Sotomayor, del espacio cultural Luneta 50, un escenario dedicado a la promoción del teatro, los títeres y la literatura, así como del grupo teatral “Arro’ conmango”, referente del teatro independiente en Barranquilla.
Desde muy temprana edad, Manuel Sánchez mostró una profunda inclinación por el arte y la expresión escénica. Sus primeros pasos los dio en el colegio, cuando apenas tenía 14 años, participando en obras teatrales en las que, además de actuar, podía integrar una de sus grandes pasiones: el canto. Sus compañeros lo vinculaban de manera constante a las presentaciones escolares, donde su talento comenzaba a destacarse.
Durante su infancia y adolescencia, hizo parte de los grupos de teatro de los colegios La Normal y el Humboldt, en Barranquilla, espacios que contribuyeron de manera decisiva a su formación artística. Posteriormente se trasladó a Bogotá para adelantar estudios de Psicología, etapa en la que continuó vinculado al teatro como integrante de un colectivo perteneciente al Movimiento Teatral Estudiantil, fortaleciendo así su visión crítica y social del arte.
Tras su regreso a Barranquilla, Sánchez consolidó su vocación teatral con la creación del grupo “Arro’ conmango”. En sus inicios, durante la década de los años 80, la agrupación llevó sus montajes a escenarios a cielo abierto, especialmente en el parque Bellavista, acercando el teatro a comunidades que tradicionalmente no tenían acceso a este tipo de manifestaciones culturales. Esta apuesta por el teatro popular y comunitario se convirtió en uno de los sellos de su trabajo artístico.
Aunque a lo largo de su vida reiteró que el canto fue siempre su mayor pasión, con el paso de los años logró integrar esta disciplina con el teatro, enriqueciendo sus propuestas escénicas y ampliando su impacto cultural. Su labor constante, tanto en la creación como en la formación de públicos, dejó una huella significativa en varias generaciones de artistas y espectadores.
Manuel Sánchez es recordado como un maestro comprometido con la preservación y el fortalecimiento de las artes escénicas, cuyo legado continúa vivo en los espacios, grupos y procesos culturales que ayudó a construir. Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, colegas, estudiantes y amantes del teatro expresaron su pesar a través de redes sociales, destacando su calidad humana y su incansable entrega al arte.
Su partida deja un profundo vacío en el panorama cultural de Barranquilla, pero también una herencia invaluable que seguirá inspirando a quienes creen en el poder transformador del teatro. ¡Paz en su tumba!
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