Pandemia Emocional versus Ecoturismo

Por Lino Villanueva

El mundo entero está sufriendo actualmente una pandemia de trastornos de salud mental que le están quitando a la gente la alegría y las ganas de vivir. Y así como cualquiera se puede enfermar de gripe, también se puede enfermar de depresión o de ansiedad. Actualmente, cada 15 segundos se suicida una persona. La ciencia ha demostrado que uno de los principales factores que afectan la salud física y emocional de las personas es el afán y todo lo relacionado con este (estrés, ansiedad, depresión). El ser humano tiene tres componentes esenciales: espíritu, alma y cuerpo. Y esta pandemia emocional ataca directamente al alma de las personas. Se hace necesario elevar el alma con actividades que generen salud total, equilibrio emocional y ánimo en la voluntad. Es por eso que el ecoturismo se constituye hoy como una potente herramienta contra el estrés al incluir el contacto directo con entornos naturales, lo que reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés) y la ansiedad, mejorando el estado de ánimo y la salud mental. La gente que quiere sanarse busca actividades como Glampling (alojamiento campestre sostenible), cicloturismo rural, observación de aves, visitas a reservas naturales, camping ecológico. Y una de las actividades ecoturísticas con mayor número de practicantes es el senderismo: la forma más fácil de practicar actividades físicas en la naturaleza y la más accesible para todos. Es una actividad deportiva que busca acercar el medio natural a las personas y al conocimiento de los territorios, destacando al mismo tiempo elementos de patrimonio, etnográficos y culturales, utilizando senderos y caminos vecinales. Se combina deporte, cultura y medio ambiente.

Si miramos el asunto desde el punto de vista histórico y nos remitimos a antiguas culturas, los griegos se ejercitaban en rutas desérticas para su preparación física y mental, mientras que los peregrinos hebreos caminaban largas distancias para visitar a Jerusalén como acto de fe, resultando este ejercicio en beneficio para su ser integral.

Pero fue el escritor Robert Louis Stevenson, en 1879, al publicar su relato titulado “Viajes con un burro por las Cevenas”, después de realizar un recorrido a pie en 1878 por el sur de Francia, quien se convirtió en el pionero del senderismo desde la literatura de viajes. Stevenson recorrió unos 220 kilómetros en 12 días, acompañado por una burra llamada Modestine.

Posteriormente, a finales del siglo XIX la industrialización en Europa también generó una necesidad de escapar de la angustia de las ciudades, dando lugar a organizaciones pioneras como los Ramblers en el Reino Unido y los Wandervogel en Alemania, enfocadas en la naturaleza y la vida al aire libre. Luego, en el año 1947, el francés Henri Viaux, un scout que amaba caminar por las montañas y bosques, inauguró la primera ruta de senderismo señalizada en España, en la región de La Pedriza (cerca de Madrid), creando un sendero fácil y seguro para todos, marcando así el inicio oficial del senderismo como actividad deportiva organizada.

Por ser una actividad grupal en el senderismo se destacan beneficios a nivel social porque permite que el practicante se perciba dentro de un grupo y se identifique con él. Con respecto a la salud mental el senderismo mejora el estado de ánimo, la autoestima y el autoconcepto, y proporciona satisfacción personal. A nivel físico, mejora el sistema cardiovascular, ayuda al control de peso y al buen funcionamiento del sistema locomotor y respiratorio. Es practicado por niños, jóvenes y adultos. Ya en los colegios se implementan actividades de senderismo para fomentar la educación ambiental.

En el departamento del Atlántico, gracias a la conformación topográfica de su territorio, el senderismo está estrechamente ligado al ecoturismo y se agrega al portafolio de servicios turísticos que ofrece nuestra región en la actualidad. Esta actividad ecoturística está generando grandes utilidades para nuevos emprendedores de la región. Aquí recomendamos estas rutas para la práctica del senderismo en el municipio de Piojó: los senderos de la Reserva natural del Palmar del Tití, con una superficie de 2.622 hectáreas, comprendidas entre Luruaco y Piojó. El sendero que va desde la zona urbana de Piojó hacia el Cerro de La Vieja. Los senderos de la Reserva natural el Palomar: sitio de habitación de animales en vía de extinción como el mono tití, el mono saíno, el mono cotudo y los guacamayos. Los senderos del Parque Los Mameyales: es un sitio de reserva de vegetación en el cual sobrevive una variedad de ranas de color amarillo y negro (esta especie se ve únicamente en Piojó), además de vegetación silvestre y atrayente flora y fauna. Los senderos de la Reserva natural Los Charcones: sitio balneario con aguas vivas y mansas. El sendero del centro recreacional Calvaduría. Y los senderos de la playa Punta Astillero. Finalmente, para tener en cuenta en la práctica del senderismo: usar ropa y zapatos cómodos, hidratarse bien, llevar protector solar, buena disposición y respeto por la naturaleza.

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