Un fuerte pronunciamiento sacude el debate público en el Atlántico. La directora de la casa editorial La Libertad, Luz Marina Esper, alzó su voz mediante carta abierta en la que cuestiona con severidad la gestión del gobernador Eduardo Verano De La Rosa frente a la creciente violencia contra la mujer en el departamento.
La misiva no solo es un llamado institucional, sino también un reclamo histórico. Esper recordó que, en administraciones anteriores, como la liderada por José Antonio Segebre, en cabeza Stybaliz Castellanos, quien aperturó la Secretaria de la Mujer. La agenda de mujer tenía un lugar prioritario en la política pública. No obstante y pese al logro de la creación de tal dependencia, hoy, advierte, esa cartera a cargo de María Lourdes Dávila Márquez, actual Secretaria de la Mujer y Equidad de Género del Atlántico, con irrisorio presupuesto, parece haberse diluido en medio de cifras alarmantes y una respuesta oficial que considera insuficiente.
El pronunciamiento se sustenta en investigadora Norma Vera en Diario La Libertad, donde se expone un panorama crítico: solo entre enero y febrero de 2026 se registraron 38 homicidios de mujeres en la región Caribe, de los cuales 21 ocurrieron en el Atlántico.
Hay que recordar que Norma Vera Salazar es una destacada defensora de derechos humanos, investigadora y docente colombiana, reconocida por su lucha contra la violencia sexual en el conflicto armado y su liderazgo social en el Caribe, lo que le da toda la facultad para referirse a todo tipo de violencia, en especial cuando se trata de genero.
Casos como el asesinato de dos adolescentes en Malambo reflejan, según el informe, una lógica de violencia sistemática: mujeres asesinadas no solo como víctimas directas, sino como instrumentos de control territorial, castigo y mensaje criminal.
“El problema no son hechos aislados, es un patrón”, advierte el análisis, que describe cómo estructuras armadas utilizan la violencia de género como estrategia para imponer poder, replicando prácticas que incluyen amenazas, desplazamientos forzados y humillaciones públicas.
En su carta, Luz Marina Esper fue más allá de las cifras y cuestionó lo que considera una desconexión entre el gobierno departamental y la realidad que enfrentan miles de mujeres.
La directora recordó que una parte significativa del respaldo electoral que llevó a Verano a la Gobernación provino de mujeres que hoy, asegura, no ven reflejadas sus necesidades en políticas efectivas.
“El Atlántico no puede retroceder en la defensa de la mujer. Lo que antes fue prioridad, hoy parece relegado”, señala Luz Marina Esper.
El pronunciamiento también recoge denuncias de lideresas y organizaciones sociales que alertan sobre fallas estructurales en la atención a víctimas:
Resulta inaceptable que los recursos destinados a la protección y el desarrollo de la mujer en el departamento del Atlántico sigan siendo paupérrimos, especialmente cuando se reconoce su papel como el pilar fundamental de la sociedad. Esta asfixia presupuestaria ignora la realidad de miles de mujeres que actúan como jefes de hogar y figuras representativas de la estructura familiar, dejando sus necesidades básicas en un segundo plano frente a la burocracia estatal.
La falta de inversión real no solo es una falla administrativa en la administración departamental por parte de Eduardo Verano, sino una falta de coherencia política ante la importancia de la mujer en el hogar. No es concebible que, mientras se exalta su relevancia social en los discursos, en la práctica se les nieguen las herramientas financieras necesarias para garantizar su bienestar y el de sus familias, perpetuando un ciclo de vulnerabilidad y desprotección en todo el territorio.
El panorama descrito evidencia una problemática más profunda: la violencia contra la mujer no solo aumenta, sino que se transforma. Según el análisis, hoy se articula con economías ilegales y estructuras armadas que imponen normas sociales y castigos, especialmente sobre mujeres.
En paralelo, fenómenos como la violencia intrafamiliar también van en aumento, dejando en evidencia una crisis integral que, según Esper, no está siendo atendida con la contundencia necesaria.
Ante este escenario, la directora de La Libertad hizo un llamado directo a la Gobernación para instalar una mesa de trabajo urgente que reúna a autoridades, organizaciones sociales y expertas en género.
El objetivo, según plantea, es pasar del diagnóstico a la acción:
Finalmente, Luz Marina Esper evocó el legado de su padre, Roberto Esper Rebaje, recordado como un defensor de las causas sociales y, especialmente, de los derechos de las mujeres.
Desde esa tradición, la carta no solo es una crítica, sino una exigencia ética: que el Atlántico no le falle a sus mujeres.
El mensaje es claro y contundente: mientras la violencia escala, el silencio institucional ya no es una opción.