Gobierno opta por la eutanasia para frenar la expansión de hipopótamos en Colombia

El Gobierno nacional anunció un giro definitivo en la estrategia para controlar la creciente población de hipopótamos en Colombia, al confirmar que recurrirá a la eutanasia como principal medida ante el fracaso de alternativas como la esterilización, el confinamiento y la reubicación internacional. La decisión busca contener el impacto ambiental y los riesgos para las comunidades que ha generado esta especie invasora, cuya presencia en el país se remonta a la década de 1980.

Los hipopótamos llegaron a Colombia en 1981, cuando el narcotraficante Pablo Escobar importó cuatro ejemplares —tres hembras y un macho— desde un zoológico de Estados Unidos para su hacienda Nápoles, ubicada cerca del río Magdalena. Tras la caída del capo, los animales quedaron en libertad debido a las dificultades logísticas para su traslado y la falta de control estatal. Con el paso de los años, la especie se reprodujo sin regulación, alcanzando actualmente más de 200 individuos, según estimaciones de diversas universidades.

El crecimiento descontrolado de esta población ha encendido las alarmas de las autoridades ambientales. Proyecciones indican que, de no tomarse medidas contundentes, el número de hipopótamos podría ascender a 500 para el año 2030. Esta situación representa una amenaza significativa para los ecosistemas locales, especialmente en humedales y áreas protegidas, donde estos animales afectan la fauna nativa como manatíes, tortugas de río y chigüiros. Además, su tamaño y comportamiento implican riesgos para las comunidades cercanas, como las de Puerto Triunfo.

Desde 2022, el Estado ha intentado implementar diversas estrategias. Durante el gobierno de Iván Duque, el Ministerio de Ambiente declaró al hipopótamo como especie invasora, reconociendo su impacto negativo en el entorno. Posteriormente, bajo la gestión de Susana Muhamad, se planteó un plan de esterilización que contemplaba intervenir hasta 40 animales por año. Sin embargo, el alto costo del procedimiento —cerca de 40 millones de pesos por ejemplar— y su limitada efectividad llevaron a suspender esta alternativa.

La actual ministra de Ambiente, Irene Vélez, confirmó que la eutanasia será la medida central para reducir la población. Según explicó, sin esta acción sería imposible controlar el crecimiento de la especie. El plan contempla intervenir cerca de 80 hipopótamos durante el segundo semestre del año, priorizando aquellos con alteraciones genéticas derivadas de la endogamia.

El procedimiento podrá realizarse mediante métodos químicos, como la inyección letal, o físicos, a través de disparos con rifle por personal certificado. Posteriormente, los cuerpos serán enterrados bajo protocolos que garanticen la seguridad, trazabilidad y bienestar animal. Esta estrategia tendrá un costo estimado de 7.200 millones de pesos, recursos que serán administrados por las Corporaciones Autónomas Regionales mediante el Fondo de Vida y Biodiversidad.

Aunque la translocación internacional aún se considera una opción complementaria, esta enfrenta obstáculos administrativos. Países como India y México, que cuentan con santuarios interesados, no han otorgado las autorizaciones necesarias bajo los lineamientos del convenio CITES, lo que ha frenado su implementación.

Con esta decisión, el Gobierno busca responder a una problemática ambiental que se ha agravado durante décadas, marcando un precedente en el manejo de especies invasoras en el país.

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