Una pareja del estado de Utah fue extraditada a Estados Unidos y enfrenta cargos federales por secuestro parental internacional, luego de trasladar ilegalmente a un menor de 10 años hasta Cuba, evadiendo una orden judicial de custodia. El caso, que involucra además denuncias sobre posibles decisiones médicas relacionadas con la identidad de género del niño, fue resuelto mediante un operativo internacional coordinado por autoridades estadounidenses y cubanas.
Según registros judiciales citados por Telemundo 51, el 13 de abril de 2026 un tribunal estatal de Utah ordenó la restitución inmediata del menor a su madre biológica, otorgándole la custodia exclusiva. Apenas tres días después, fuerzas del orden en Cuba localizaron al niño junto a los acusados en La Habana, lo que permitió su recuperación sin contratiempos y su posterior retorno a territorio estadounidense.
Los implicados fueron identificados como Rose Inessa-Ethington, de 42 años, y Blue Inessa-Ethington, de 32, también conocidos como Eri Ethington y Carly Ann Crosby. Ambos fueron detenidos y posteriormente extraditados a Estados Unidos, donde comparecieron ante un tribunal en Richmond, Virginia, para la lectura formal de cargos. Se prevé que el proceso continúe en el Tribunal de Distrito Orrin G. Hatch, en Salt Lake City.
La acusación detalla que los adultos planearon cuidadosamente la huida internacional. En lugar de cumplir con un viaje de campamento a Canadá, donde el menor participaría bajo un acuerdo de custodia compartida, emprendieron un recorrido que incluyó vuelos desde Vancouver hacia Ciudad de México, luego a Mérida y finalmente a La Habana, donde permanecieron ocultos por más de dos semanas.
Durante la investigación, las autoridades encontraron en la residencia de la pareja documentos y notas que evidencian una planificación detallada del traslado. Entre estos elementos figuraban instrucciones como aprender español, gestionar visas turísticas, retirar hasta 10.000 dólares y vaciar cuentas bancarias. Asimismo, se hallaron referencias a orientación proporcionada por una terapeuta sobre atención médica de afirmación de género en menores.
El caso ha generado preocupación dentro del entorno familiar, especialmente por la posibilidad de que el menor —quien se identifica como niña— fuese sometido a una cirugía de reasignación de sexo antes de la pubertad. Esta hipótesis fue incluida en la denuncia penal y reforzada por los hallazgos durante el registro domiciliario, así como por testimonios recopilados por el FBI.
La operación de rescate fue resultado de la cooperación entre el FBI de Salt Lake City, el Departamento de Justicia, el Servicio de Seguridad Diplomática, agentes del ICE en La Habana y autoridades cubanas, además de apoyo desde Ciudad de México. El menor fue entregado a las autoridades estadounidenses sin incidentes y restituido a su madre conforme a la orden judicial.
El Departamento de Justicia confirmó que la investigación sigue en curso y que los cargos podrían derivar en penas significativas para los acusados si son declarados culpables. El caso pone de relieve la complejidad de las disputas de custodia cuando trascienden fronteras, así como la necesidad de cooperación internacional para garantizar la protección de los menores involucrados.