El empresario y candidato presidencial Santiago Botero desató una nueva controversia en la campaña electoral de 2026 tras acusar públicamente al abogado y aspirante presidencial Abelardo de la Espriella de presuntas irregularidades en la financiación de su campaña política.
Durante sus declaraciones, Botero afirmó que De la Espriella no estaría asumiendo directamente los costos de su aspiración presidencial y aseguró que detrás de la campaña existirían poderosos grupos económicos financiando la operación política. Según el candidato, las cifras oficiales reportadas sobre los gastos de recolección de firmas no coincidirían con los recursos realmente invertidos.
Botero señaló que, aunque oficialmente se habrían declarado gastos cercanos a 1.900 millones de pesos, la inversión real podría oscilar entre 6.000 y 7.000 millones de pesos. Además, mencionó supuestos costos elevados relacionados con logística, desplazamientos y uso de aviones privados durante el desarrollo de la campaña.
En medio de la polémica, el empresario lanzó un reto público a De la Espriella para que ambos se sometan a una prueba de polígrafo con el fin de esclarecer quién dice la verdad sobre el manejo financiero de la campaña presidencial.
Las declaraciones provocaron reacciones inmediatas en redes sociales y sectores políticos, donde aumentaron los cuestionamientos sobre la transparencia en la financiación electoral y el origen de los recursos utilizados por algunos candidatos en la actual contienda presidencial.
Hasta el momento, Abelardo de la Espriella no ha emitido una respuesta oficial frente a las acusaciones ni sobre el desafío planteado por Santiago Botero.
La controversia se suma al ambiente de confrontación política que marca la recta final de las elecciones presidenciales de 2026, caracterizadas por el aumento de señalamientos y disputas entre aspirantes.