Estados Unidos lanzó una nueva oleada de ataques contra objetivos militares en Irán, en una escalada del conflicto que coincide con la reimposición del bloqueo naval sobre puertos iraníes y el deterioro de los esfuerzos diplomáticos entre ambos países.
El Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM) informó que la ofensiva estuvo dirigida contra sistemas de defensa costera y sitios de almacenamiento y lanzamiento de misiles de crucero en la isla de Gran Tunb, con el objetivo de reducir la capacidad iraní para atacar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
La operación se sumó a una serie de bombardeos ejecutados horas antes por aviones de combate, drones y buques estadounidenses, que impactaron decenas de objetivos militares en territorio iraní. Entre ellos figuró un cuartel de la 388.ª Brigada de Infantería Mecanizada, donde, según autoridades iraníes, murieron al menos siete soldados y más de 260 personas resultaron heridas en distintos puntos del país.
El recrudecimiento de las hostilidades se produjo después de que Washington restableciera el bloqueo marítimo impuesto inicialmente en abril y suspendido tras una tregua temporal. La paralización de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní y la disputa por el control del estrecho de Ormuz precipitaron el regreso de las acciones militares.
En respuesta, Irán amenazó con bloquear las exportaciones energéticas de Oriente Medio y reivindicó ataques con misiles y drones contra Baréin, Kuwait y Jordania, países que albergan bases militares estadounidenses. Jordania confirmó la interceptación de tres misiles, mientras que Baréin y Kuwait activaron alertas de seguridad.
El presidente Donald Trump advirtió que las operaciones militares continuarán si Teherán no retoma las negociaciones y aseguró que nuevas infraestructuras estratégicas podrían convertirse en objetivos. Mientras tanto, el precio internacional del petróleo Brent superó los 85 dólares por barril, reflejando la creciente preocupación por la estabilidad del estrecho de Ormuz, corredor por donde transita cerca del 20 % del comercio mundial de petróleo y gas.