La confrontación entre Estados Unidos e Irán alcanzó un nuevo nivel de tensión este viernes luego de que fuerzas estadounidenses bombardearan cinco puentes y la estación de tren de Bandar Khamir, una ciudad portuaria del sur de Irán, en una ofensiva que dejó al menos siete personas muertas, según reportó la agencia estatal iraní IRNA.
Entre los objetivos atacados se encuentra el puente de Kahurestán, donde, de acuerdo con testigos y material verificado por Reuters, murieron cuatro personas y se registraron graves daños en la infraestructura. La ofensiva también alcanzó el aeropuerto de Iranshahr y hace parte de la sexta noche consecutiva de ataques de Washington contra posiciones iraníes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que intensificará las operaciones militares sobre infraestructura estratégica iraní para presionar a Teherán a levantar el bloqueo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas.
Como respuesta, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) anunció ataques contra la base militar estadounidense de Al-Tanf, en Siria, además del lanzamiento de proyectiles hacia Qatar, Jordania, Bahréin y Kuwait. Aunque varios misiles fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea de estos países, Kuwait reportó daños en una planta de energía y agua, mientras que en Jordania no se registraron víctimas.
La escalada militar ya impacta los mercados energéticos internacionales. El tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz cayó a solo tres buques de carga diarios, muy por debajo del promedio de 125 embarcaciones registrado antes del conflicto, lo que impulsó el precio del petróleo Brent por encima de los 85 dólares por barril.
Pese al aumento de las hostilidades, la Casa Blanca afirmó que Irán mantiene interés en alcanzar un acuerdo diplomático. Sin embargo, reportes indican que Teherán habría solicitado a sus aliados hutíes en Yemen prepararse para cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb si continúan los ataques estadounidenses contra infraestructura estratégica iraní, lo que incrementa el riesgo de una expansión regional del conflicto.