La división al interior del Centro Democrático quedó en evidencia tras el enfrentamiento público entre María Fernanda Cabal y Paloma Valencia durante una cumbre convocada por el expresidente Álvaro Uribe. El episodio puso de manifiesto las diferencias sobre el rumbo ideológico que debe asumir la colectividad en un escenario político marcado por la llegada del presidente electo, Abelardo De La Espriella, y el reacomodo de las fuerzas de derecha en el país.
La controversia surgió luego de que Paloma Valencia afirmara que el Centro Democrático “no es un partido de derecha”, declaración que provocó la inmediata respuesta de Cabal. La exsenadora defendió los principios que, según ella, dieron origen al movimiento y cuestionó que algunos dirigentes busquen distanciarse de valores como la defensa de la vida, la familia, la libertad, la seguridad, la propiedad privada, la iniciativa empresarial y un Estado austero.
Más allá del intercambio de declaraciones, el debate refleja una disputa estratégica sobre el futuro del partido y el liderazgo del electorado conservador. Mientras un sector propone mantener la identidad construida alrededor del legado del expresidente Uribe, otro considera necesario asumir una posición más definida frente a temas como la seguridad, la economía, los valores tradicionales y el papel del Estado.
La salida de María Fernanda Cabal del Centro Democrático, oficializada en enero tras cuestionar el proceso que llevó a Paloma Valencia a convertirse en candidata presidencial de la colectividad, profundizó las diferencias internas y abrió un nuevo capítulo en la competencia por representar a la derecha colombiana.
Con el ascenso político de Abelardo De La Espriella y la consolidación de un nuevo proyecto alrededor de su liderazgo, el panorama se torna más competitivo. Analistas consideran que la discusión ya no se limita a diferencias ideológicas, sino que representa una lucha por definir quién encabezará la oposición y representará a los sectores de derecha en los próximos años.