Por: Pepe Sánchez
En Colombia somos una maravilla. Para celebrar el Día del Periodista se escogieron dos fechas y no se sabe cual es la peor: El 9 de febrero que exalta la memoria de un extranjero de conducta bastante dudosa y el 4 agosto, que es el símbolo del desconocimiento de la historia del país.
-El 9 de febrero de 1791 nace la celebración del Día del Periodista en Colombia, debido a la aparición del primer periódico bogotano, “Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá” , dirigido por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez -puede leerse en cualquier diario colombiano- pero…¿Quién era este ciudadano?
Era carpintero en su país y fue traído a Colombia por el Virrey José Ezpeleta para ocupar el cargo de bibliotecario en Bogotá.
Le cedo el turno al colega Oscar Cormane Saumett, quien comenta lo siguiente:
-En efecto, el Papel Periódico, en su fase inicial sólo alcanzó hasta el número 85, edición correspondiente al viernes 5 de octubre de 1792, debido a un lío surgido entre don Manuel y su impresor, Antonio Espinosa de los Monteros. Sigue diciendo Cormane:
-Así lo cuenta el mismo ‘garroteado’, en crónica posterior: ‘Llegó a deberme 400 pesos de buen oro. En tan angustiosa situación, no tenía para comprar papel, nadie quería fiármelo, hasta que hube de decidirme a cobrarle, a quien yo sabía, no ataría (sic) a satisfacerme’– afirma Cormane, basándose en el libro Orígenes del Periodismo Colombiano, del historiador bumangués, Antonio Cacua Prada.
El cubano Rodríguez -según el historiador Cacua- alegaba para no cancelar la deuda al editor que “los suscriptores no han pagado y tampoco lo ha hecho la Lotería. El editor Antonio Espinosa se dirigió a los suscriptores y a la gerencia de la Lotería, recibiendo la sorprendente noticia de ya todos habían pagado”
El real carácter y la condición de Manuel del Socorro Rodríguez -planteado así por Cacua y recogido por Cormane- se revelan a continuación en un mensaje de alguien que le conocía muy bien.
En la Biblioteca Virtual del Instituto Caro y Cuervo, encontramos fragmentos de una carta dirigida a la Corte en las que el gobernador de La Habana, Domingo Cabello, expresa el siguiente concepto sobre el bibliotecario cubano:
“Este sugeto no es tan circunstanciado, ni de calidad en que recayga ningún empleo, y q[u]e su edad no es para recivir educación o progresar en alguna facultad”. Al mismo tiempo, Cabello exponía que Rodríguez debía cierta suma de dinero a una persona, de nombre Juan Antonio Menéndez, que se la había facilitado en la Habana.
-Hace tiempos debe dineros a don Juan Antonio Menéndez, quien no ha podido cobrarlos- afirma Cabello al final.
Bien, este es la semblanza del personaje a quien desde hace un par de siglos, los colombianos vienen homenajeando y festejando en su nombre el Día del Periodista.
Bueno, por hoy lo dejaremos ahí, porque ya el espacio se acaba y hay que mencionar también la fecha del 4 de agosto, que resulta aún peor pues está basada en un espantoso error histórico:
Por ley 1016 del año 2006 donde se estipula el homenaje a la publicación que hizo Antonio Nariño de los Derechos del Hombre en 1794 , se estatuyó el 4 de agosto como el Día del Periodista porque “ese 4 de agosto de 1793 Antonio Nariño, tradujo del francés los Derechos del Hombre”, de la doctrina de Jean Jacques Rousseau como inspirador de la Independencia”.
Pero…La verdad histórica es otra:
Nariño sí tradujo los Derechos del Hombre pero el 15 de diciembre de 1793, no el 4 de agosto. Los publicó en su imprenta y por eso fue apresado
¡Qué cosas pasan en el país! Pero ¿Quiénes fueron los responsables de aprobar semejante barbaridad histórica?
1-Luis Humberto Gómez Gallo, presidente del Senado. 2-Emilio Ramón Otero Dajud, secretario del Honorable Senado. 3-Zulema del Carmen Jattin, presidente de la H. Cámara de Representantes. 4-Angelino Lizcano Rivera, secretario del mismo organismo. 5-Álvaro Uribe Vélez, presidente de la República, 6-Diego Palacio Betancur, ministro de Protección Social.
¿Qué tal la cultura general de los colombianos? Una magnífica muestra del nivel de instrucción de elegidos y electores.
¿Será que -como dijo María Fernanda Cabal- a estos vagos hay que mandarlos a estudiar? La Historia Patria sí es necesario que la repasen.