El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que Washington mantiene abiertas todas las opciones frente a Cuba, incluida una eventual intervención militar, y advirtió al gobierno de Miguel Díaz-Canel sobre la determinación del presidente Donald Trump de defender los intereses estratégicos estadounidenses en el hemisferio.
Durante una visita a Panamá, Hegseth señaló que “todas las opciones están sobre la mesa” y pidió a La Habana prestar atención a la posición de Trump. El funcionario también cuestionó la influencia de países como China, Rusia e Irán en la región y aseguró que Estados Unidos mantiene una posición de superioridad estratégica en el hemisferio.
Las declaraciones se producen en medio de un endurecimiento de la política de Washington hacia Cuba. Trump ha señalado previamente que la isla podría ser objeto de una operación militar, aunque también ha manifestado disposición al diálogo. Paralelamente, su administración ha impuesto nuevas sanciones contra altos funcionarios cubanos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, también elevó el tono al afirmar que Cuba deberá avanzar hacia una transición política antes del final del actual mandato presidencial estadounidense, previsto para enero de 2029. Rubio sostuvo que una Cuba estable y alineada con Estados Unidos representa un interés estratégico para Washington.
La presión estadounidense ocurre mientras Cuba atraviesa una severa crisis económica y energética. En las últimas horas, la isla registró dos apagones masivos en menos de 24 horas, afectando a millones de habitantes. La Unión Eléctrica informó que durante el miércoles el déficit de generación provocó interrupciones que llegaron a afectar simultáneamente al 69 % del territorio nacional.
La empresa estatal estimó una capacidad de generación de apenas 1.053 megavatios frente a una demanda máxima de 3.250 MW durante el periodo de mayor consumo. Las autoridades cubanas reconocen que el sistema eléctrico se encuentra en una situación crítica, atribuida a problemas internos, falta de inversiones y restricciones derivadas de las sanciones estadounidenses.
El escenario incrementa la tensión entre Washington y La Habana y mantiene abierta la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones bilaterales.