La cantante barranquillera Shakira llegó este lunes a Quibdó, Chocó, para acompañar a las comunidades afectadas por el terremoto registrado el pasado 10 de agosto y expresar su respaldo a la recuperación de la infraestructura educativa golpeada por la emergencia.
Durante su visita, la artista se trasladó al Colegio Carrasquilla Industrial, donde sostuvo un encuentro con estudiantes, docentes y familias que han vivido de cerca las consecuencias del fuerte movimiento telúrico. Allí conoció las condiciones en las que quedaron algunas instalaciones y escuchó las principales preocupaciones de la comunidad educativa.
Shakira manifestó su intención de contribuir a la reconstrucción de instituciones educativas del departamento, con el propósito de que niños y jóvenes puedan recuperar espacios adecuados para su formación y regresar progresivamente a las aulas. Su mensaje estuvo centrado en la necesidad de convertir la educación en una de las prioridades durante el proceso de recuperación de las zonas afectadas.
La llegada de la artista se produce mientras el Chocó continúa enfrentando los efectos de la emergencia, que dejó daños en viviendas, infraestructura y centros educativos. Para las familias damnificadas, la recuperación de los colegios representa una necesidad fundamental, no solo por su función académica, sino también por el papel que cumplen como espacios de encuentro y organización comunitaria.
La educación ha sido uno de los principales ejes de la labor social de Shakira fuera de los escenarios. A través de la Fundación Pies Descalzos, la cantante ha impulsado iniciativas relacionadas con la construcción y mejoramiento de infraestructura escolar, así como proyectos orientados a ampliar las oportunidades educativas para niños y jóvenes en distintas regiones del país.
Con su visita a Quibdó, la artista vuelve a poner el foco sobre la educación como herramienta de transformación social. Su respaldo abre expectativas sobre nuevas acciones que puedan contribuir a la recuperación de los colegios afectados.
El mensaje central es que, tras una tragedia de esta magnitud, reconstruir una escuela significa también devolver a las nuevas generaciones un espacio para aprender, encontrarse y proyectar su futuro.