China advirtió este martes que tomará “todas las medidas necesarias” para defender sus intereses si Estados Unidos amplía de manera significativa las sanciones contra empresas chinas vinculadas al comercio con Irán. La advertencia eleva la tensión entre Beijing y Washington en medio de una nueva ofensiva estadounidense para aumentar la presión económica sobre Teherán.
El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, cuestionó la estrategia de sanciones y aseguró que la “guerra económica y la máxima presión” no contribuyen a resolver los conflictos. En cambio, pidió avanzar hacia la desescalada y retomar el diálogo y la negociación.
La reacción se produjo después de que Estados Unidos anunciara un nuevo paquete de medidas contra entidades relacionadas con la red comercial iraní. Las sanciones incluyen empresas ubicadas en Hong Kong y China continental, aunque por ahora no alcanzan a los principales bancos chinos.
El escenario genera preocupación debido a la estrecha relación energética entre China e Irán. Beijing es uno de los principales compradores del crudo iraní y parte de ese comercio se desarrolla mediante refinerías privadas conocidas como “teteras”, que procesan petróleo procedente de Irán. Washington ya ha sancionado a varias de estas compañías, mientras China sostiene que la cooperación económica con Teherán se desarrolla dentro del marco del derecho internacional.
La posibilidad de sanciones secundarias contra grandes entidades financieras chinas podría abrir un nuevo frente en la relación bilateral, especialmente a pocas semanas de una prevista cumbre entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping.
China también ha fortalecido sus mecanismos para responder a medidas extranjeras que afecten a sus empresas y cadenas de suministro, lo que podría aumentar el riesgo de una nueva confrontación comercial entre las dos mayores economías del mundo.
Mientras tanto, Beijing mantiene contactos diplomáticos con países de Medio Oriente y busca impulsar una salida negociada al conflicto entre Estados Unidos e Irán. La preocupación china también está relacionada con las tensiones en el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el transporte mundial de petróleo, cuya inestabilidad podría generar nuevas presiones sobre la economía global y los mercados energéticos.