Las fuertes lluvias que afectaron a Santa Marta dejaron una preocupante imagen ambiental en uno de los principales atractivos turísticos del Caribe colombiano: la bahía terminó cubierta por grandes cantidades de residuos, principalmente plásticos y basura, arrastrados por la creciente del río Manzanares.
Un video registrado por el profesional en ciencias náuticas Luis Guillermo Rodríguez evidenció la magnitud de la contaminación. La fuerza de la corriente transportó desperdicios acumulados en diferentes sectores de la ciudad hasta el litoral, donde quedaron concentrados entre las playas y el mar.
La situación encendió nuevamente las alertas sobre el manejo de residuos, la contaminación de los cuerpos de agua y la vulnerabilidad de Santa Marta ante eventos climáticos extremos. El impacto no se limita al aspecto visual, pues la llegada masiva de plásticos y otros materiales representa un riesgo para los ecosistemas costeros y las especies marinas.
Las lluvias también provocaron una emergencia urbana de gran magnitud, con inundaciones, daños en vías e infraestructura y afectaciones en diferentes sectores. Entre los hechos más graves se registró el colapso del puente de Mendihuaca, que afectó la comunicación hacia zonas como Riohacha y el Parque Tayrona. También se suspendieron actividades en la Universidad del Magdalena y se adoptaron restricciones para operaciones marítimas.
En el sector de Los Cocos, el buque tanque Intergoo VII quedó varado en la playa debido a las condiciones marítimas. La Dimar informó que el operativo de desvaramiento terminó sin afectaciones para la tripulación ni daños reportados al medio marino.
La emergencia dejó además víctimas mortales en Vista Hermosa, Gaira, donde un movimiento de tierra provocó la muerte de Zulma y su hijo Richard.
El episodio reabre el debate sobre la infraestructura, el drenaje y la gestión de residuos. La acumulación de basura en la bahía evidencia que el problema comienza mucho antes de que los desechos lleguen al mar, y plantea la necesidad de adoptar soluciones permanentes para proteger el patrimonio ambiental y turístico de Santa Marta.