Arca de Noé vuelve a ser investigada en Turquía con perforaciones de hasta 18 metros y estudios del subsuelo, aunque no existen pruebas científicas concluyentes.
Arca de Noé vuelve a estar en el centro de una investigación internacional que busca determinar el origen de la Formación Durupınar, una estructura alargada ubicada en el este de Turquía, cerca del monte Ararat. Aunque algunos investigadores consideran que podría tener características compatibles con una antigua embarcación, hasta ahora no existen pruebas científicas concluyentes que permitan afirmar que se trata de la estructura descrita en el relato bíblico.
La nueva fase de estudios es liderada por el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Sivas Cumhuriyet, con participación de especialistas internacionales y apoyo de la organización estadounidense Noah’s Ark Scans. El proyecto cuenta con autorización de las autoridades turcas.
Los investigadores realizan estudios geofísicos, análisis del subsuelo, escaneos mediante radar de penetración terrestre y extracción de muestras. Algunas perforaciones han alcanzado profundidades de hasta 18 metros, permitiendo obtener cilindros de suelo y roca que serán examinados en laboratorio.
La investigación sobre el Arca de Noé contempla el análisis detallado de las características internas de la Formación Durupınar. Los responsables del proyecto han señalado que las imágenes obtenidas mediante tecnología de exploración subterránea muestran algunas anomalías y patrones que podrían corresponder a espacios o alineaciones.
Sin embargo, los propios investigadores deberán determinar si esas señales tienen un origen artificial o si pueden explicarse mediante procesos naturales. Una anomalía registrada por un radar o un estudio geofísico no constituye, por sí sola, evidencia de una construcción humana.
Los materiales obtenidos durante las perforaciones serán sometidos a diferentes análisis para establecer su composición, características y posible antigüedad. La Universidad Sivas Cumhuriyet prevé divulgar los resultados de esta investigación durante 2027.
La Formación Durupınar fue identificada en fotografías aéreas en 1959 y desde entonces ha despertado interés por su particular forma, que algunos observadores consideran semejante a la de una embarcación.
Uno de los argumentos utilizados por quienes defienden la hipótesis del Arca de Noé es su longitud aproximada de 157 metros, una dimensión que relacionan con las medidas atribuidas al arca en el libro del Génesis.
No obstante, la similitud entre las dimensiones de la formación y las descritas en el texto bíblico no demuestra que Durupınar sea una embarcación antigua. Para confirmar esa posibilidad sería necesario encontrar restos materiales verificables, establecer su antigüedad y someter los resultados a análisis independientes.
La principal explicación geológica sostiene que la Formación Durupınar es una estructura natural originada por procesos geológicos y erosivos.
Un estudio publicado en 1996 por Lorence Collins y David Fasold concluyó que las características de la formación podían explicarse mediante la geología de la región, sin necesidad de atribuirle un origen artificial.
Por ahora, la nueva investigación podría aportar información adicional sobre el subsuelo y la composición del terreno, pero sus resultados preliminares todavía no han desplazado la explicación geológica predominante.
La discusión sobre el Arca de Noé continuará mientras los investigadores analizan las muestras obtenidas y preparan nuevos resultados. La publicación de los estudios y su posterior revisión científica serán fundamentales para establecer si la Formación Durupınar presenta evidencias que respalden una construcción artificial o si, como sostienen numerosos geólogos, se trata de una formación natural.