El terremoto en Panamá, de magnitud 7,7, sacudió el país durante la tarde del viernes y dejó daños en viviendas, carreteras, comercios y edificios gubernamentales. El movimiento telúrico también provocó interrupciones en el servicio eléctrico y el suministro de agua en algunas zonas, mientras las autoridades evaluaban la magnitud de la emergencia.
Según el balance divulgado por las autoridades panameñas durante la noche del viernes, al menos 27 personas resultaron con heridas leves y más de 400 edificaciones presentaron daños. Entre las estructuras afectadas se contabilizaron 142 viviendas y 188 centros educativos.
Hasta el último reporte oficial citado, no se habían registrado víctimas mortales. Los organismos de emergencia continuaban con las labores de evaluación para determinar el alcance de los daños y establecer las necesidades de las comunidades afectadas.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, visitó algunas de las zonas afectadas por el terremoto y reconoció la gravedad de la situación que enfrenta el país.
“El desastre que estamos enfrentando es grande”, manifestó el mandatario durante su recorrido.
Mulino también hizo un llamado a la población para mantener la serenidad mientras avanzaban las labores de atención. “Lo más importante aquí es preservar la calma”, afirmó en un video publicado en la red social X por el Sistema Nacional de Protección Civil de Panamá (Sinaproc).
El mensaje presidencial se produjo en medio de las afectaciones reportadas en distintas infraestructuras y de las interrupciones en servicios esenciales. Las autoridades debían continuar verificando las condiciones de los inmuebles y la situación de las comunidades que experimentaron daños.
El sismo se registró a las 12:56 de la tarde, hora local de Panamá, equivalentes a las 17:56 GMT del viernes. El epicentro fue localizado en La Pitaloza, un corregimiento rural situado en la provincia de Herrera, al sur del país y cerca de la costa del océano Pacífico.
De acuerdo con la información del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), el movimiento telúrico tuvo una profundidad de 12,6 kilómetros.
La profundidad es uno de los factores que influyen en los efectos que un terremoto puede generar en la superficie. En términos generales, los sismos superficiales tienen mayor capacidad de producir sacudidas intensas cerca del epicentro, aunque el impacto también depende de la magnitud, las características del suelo, la distancia y la resistencia de las construcciones.
Se considera superficial un terremoto cuyo foco se encuentra entre cero y 70 kilómetros de profundidad. Por esa razón, la profundidad reportada para el sismo panameño constituye un elemento relevante para analizar sus posibles efectos sobre las edificaciones y la infraestructura.
El balance preliminar de las autoridades reflejó daños en más de 400 edificaciones. La cifra incluyó 142 viviendas y 188 centros educativos, además de otras estructuras que también resultaron afectadas por el movimiento de tierra.
Los daños en centros educativos representan una preocupación para las comunidades, debido a la necesidad de verificar las condiciones de seguridad de los edificios antes de permitir el regreso de estudiantes y trabajadores.
En paralelo, las interrupciones del suministro eléctrico y del servicio de agua potable afectaron algunas zonas, lo que obligó a prestar atención a la continuidad de los servicios básicos mientras se evaluaba la infraestructura.
Las cifras divulgadas durante la noche del viernes correspondían al balance disponible hasta ese momento y podían cambiar a medida que avanzaran las inspecciones y se recibieran nuevos reportes desde las zonas afectadas.
Tras el terremoto, las autoridades panameñas mantuvieron la atención sobre los daños estructurales, las afectaciones a las vías y la recuperación de los servicios esenciales.
La prioridad era determinar qué edificaciones podían seguir utilizándose de manera segura y cuáles requerían revisiones o intervenciones antes de volver a ser ocupadas. También resultaba fundamental identificar las necesidades de las personas lesionadas y de las familias afectadas.
Aunque el reporte oficial citado no registraba fallecidos y situaba en 27 el número de heridos leves, la emergencia requería seguimiento mientras se completaba la evaluación de las estructuras y de los servicios públicos.
El terremoto de magnitud 7,7 dejó así un importante impacto material en Panamá. Las autoridades insistieron en preservar la calma mientras continuaban las labores de respuesta y se consolidaba la información sobre las consecuencias del movimiento telúrico.