Pedro Almodóvar amplía su trayectoria artística con la publicación de El hombre que solo escribía en los aviones, su primera novela, una obra en la que explora la relación entre literatura, creatividad y cine. El reconocido director español presenta una historia protagonizada por Flavio, un personaje que encuentra en la reescritura de obras ajenas una forma de prolongar las historias que admira y de construir su propio camino como escritor.
El libro, publicado por Reservoir Books, tiene 256 páginas y llega a las librerías este jueves. Su protagonista es descrito como una especie de “ladrón de ideas” que transforma, adapta y continúa textos de sus autores favoritos mediante la llamada fanficción, un género que permite a los lectores y creadores imaginar nuevas posibilidades para historias que consideran inacabadas.
En una entrevista con la agencia EFE, Almodóvar explicó que esta propuesta parte de una convicción: la ficción no tiene por qué terminar cuando concluye una película o se cierra un libro. Para el cineasta, las historias pueden continuar a través de otras miradas y convertirse en una cadena de nuevas creaciones.
“La buena ficción debe ser eterna”, reflexionó el director, quien considera que el arte se construye también mediante el intercambio de ideas, referencias y experiencias entre distintas generaciones de autores.
Una novela construida con recuerdos
En El hombre que solo escribía en los aviones, Pedro Almodóvar reúne fragmentos, citas, personajes e ideas que ha acumulado durante años. Algunos proceden de su propia producción artística y otros están relacionados con escritores como Clarice Lispector, Roberto Bolaño y Jorge Luis Borges.
El cineasta explicó que acostumbra conservar textos que escribe sin saber inicialmente para qué los utilizará. Con el tiempo, esos materiales pueden encontrar un espacio dentro de un guion, un relato o, como ocurre ahora, una novela.
Uno de los ejemplos es el monólogo La adicción, una pieza sobre una ruptura sentimental dolorosa que Almodóvar escribió originalmente para Carmen Machi y el formato de microteatro. Posteriormente, el texto fue adaptado y reducido para aparecer en la película Dolor y gloria (2019), interpretado por Asier Etxeandia.
La novela también recupera una historia de ciencia ficción que el director comenzó a desarrollar en 1983, después de ver Blade Runner. Décadas más tarde, esa idea encontró una conexión con los debates actuales sobre inteligencia artificial y con las posibilidades narrativas de la fanficción.
Almodóvar manifestó su preocupación por el desarrollo de la inteligencia artificial y la describió como una amenaza potencial. Al mismo tiempo, reconoció su interés por las historias que se expanden más allá de su formato original.
El director contó que, cuando ve una serie o una película que le interesa, en ocasiones imagina cómo podría continuar. Para él, escribir una nueva versión o prolongar una historia constituye una manera de expresar el vínculo emocional que puede surgir entre una obra y su público.
Flavio, un escritor sin límites claros
El protagonista de la novela, Flavio, recorre distintas profesiones y experiencias mientras intenta encontrar su lugar en el mundo de la literatura. Su relación con los libros lo lleva a apropiarse de ideas, reescribir historias y experimentar con diferentes estilos.
Entre sus referencias aparece Los papeles de Aspern, de Henry James. Sin embargo, el personaje no siempre mantiene una relación respetuosa con las obras que utiliza. En algunos momentos, sus acciones se acercan a la copia directa, incluso cuando reproduce una performance narrada por el escritor Kaveh Akbar en ¡Mártir!.
Almodóvar explicó que le interesa construir un protagonista con contradicciones, que no sea necesariamente admirable y que pueda moverse entre la creatividad, la apropiación y los comportamientos cuestionables.
La novela presenta así una reflexión sobre los límites de la creación artística y sobre la influencia que ejercen las obras anteriores en quienes escriben. En lugar de ofrecer una visión idealizada del proceso creativo, muestra a un personaje que aprende, imita, transforma y busca una voz propia.
La inseguridad detrás de su trayectoria
A pesar de su reconocimiento internacional, Pedro Almodóvar aseguró que continúa enfrentándose a cada proyecto con incertidumbre. El director, nacido en Calzada de Calatrava en 1949, ha realizado 24 películas a lo largo de aproximadamente 45 años de carrera y ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos dos premios Óscar.
Su filmografía incluye títulos como Mujeres al borde de un ataque de nervios, Hable con ella, Dolor y gloria y La habitación de al lado. No obstante, afirmó que cada rodaje y cada guion representan una aventura cuyo resultado no puede darse por sentado desde el comienzo.
Para el cineasta, lo más importante es atravesar el proceso creativo hasta llegar al momento de concluir una obra. También reconoció que piensa en cómo las personas del futuro recibirán sus películas, aunque considera que no existe una respuesta definitiva sobre la permanencia del arte.
Almodóvar señaló que las películas pueden adquirir una vida propia y sobrevivir a quienes las realizaron. Esa idea también atraviesa su primera novela, en la que la literatura aparece como una herencia que puede transformarse y continuar en manos de otros.
Un nuevo proyecto de escritura compartida
Además de publicar su primera novela, el director comenzó un experimento literario: escribir junto a otra persona. El proyecto, que había anunciado durante el Festival de Cannes, empezó recientemente con un escritor cuyo nombre todavía no quiso revelar.
Almodóvar reconoció que no sabe exactamente cómo funcionará esta colaboración, especialmente después de tantos años de trabajar de manera individual. Sin embargo, considera que compartir el proceso puede aportar nuevas perspectivas y enriquecer su escritura.
El cineasta también manifestó su intención de continuar haciendo películas durante muchos años, aunque admitió que la percepción del tiempo se ha vuelto más urgente. Por eso busca nuevas formas de trabajar y de evitar que la escritura se convierta en un diálogo exclusivamente consigo mismo.
Recordó que algunos guiones necesitan años para encontrar su estructura definitiva, como ocurrió con Hable con ella y La habitación de al lado, mientras que otros, como Mujeres al borde de un ataque de nervios, surgieron en apenas tres meses.
Con El hombre que solo escribía en los aviones, Pedro Almodóvar abre una nueva etapa en su trayectoria. La novela reúne inquietudes que han acompañado su cine durante décadas y propone una reflexión sobre la memoria, la imaginación y la capacidad de las historias para continuar más allá de sus creadores.