Osvaldo Cantillo, reconocido artista plástico colombiano, falleció el pasado lunes a los 65 años en una clínica de Barranquilla, donde permanecía hospitalizado. Su muerte representa una pérdida para el arte del Caribe colombiano, especialmente para Puerto Colombia, municipio del Atlántico donde residió durante más de tres décadas y desarrolló buena parte de su trayectoria creativa.
Nacido el 1 de diciembre de 1960 en San Marcos, Sucre, Cantillo construyó una carrera de más de 40 años, caracterizada por una propuesta artística que incorporó elementos de la identidad cultural de la región Caribe. Su trabajo alcanzó reconocimiento en escenarios locales, nacionales e internacionales, con exposiciones en distintos países y una presencia destacada en Francia.
Osvaldo Cantillo, pintor, poeta, Medallista de oro en Artes Plásticas en las olimpiadas culturales de Londres 2012.
Osvaldo Cantillo se graduó en 1985 de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, institución en la que consolidó las bases de su formación profesional. Para su trabajo de grado desarrolló una investigación sobre el arte contemporáneo, sustentada en estudios del filósofo español José Ortega y Gasset.
En una entrevista concedida a Zona Cero en marzo de 2024, el artista recordó algunos aspectos de su proceso académico y de las inquietudes intelectuales que acompañaron sus primeros pasos en el mundo de las artes plásticas.
Su formación estuvo acompañada por una búsqueda constante de lenguajes y expresiones que le permitieran representar elementos propios de la cultura caribeña. Esa exploración se convirtió en una de las características más reconocibles de su obra.
Uno de los principales aportes de Cantillo fue la creación de una propuesta artística conocida como ‘El bodegón costeño’, una composición que reunió objetos y símbolos representativos de la vida cotidiana del Caribe colombiano.
El sombrero vueltiao, los cocos y las alpargatas hicieron parte de los elementos que identificaron esta expresión pictórica. A través de ellos, el artista construyó una representación visual de las costumbres, los objetos tradicionales y la identidad regional.
Esta propuesta le permitió desarrollar un sello propio dentro de las artes plásticas y acercar su trabajo a públicos interesados en las expresiones culturales del Caribe. Sus composiciones llevaron a las salas de exposición elementos asociados con la cotidianidad de la región, transformándolos en protagonistas de sus obras.
El reconocimiento de esta propuesta convirtió a Cantillo en una figura vinculada con la representación artística de la identidad costeña.
Durante más de 40 años de actividad artística, Osvaldo Cantillo participó en más de 20 exposiciones individuales y alrededor de 70 muestras colectivas, de acuerdo con la información sobre su recorrido profesional.
Su obra tuvo presencia en espacios culturales de Colombia y del exterior. Entre sus experiencias internacionales sobresalieron las exposiciones realizadas en Francia, donde alcanzó resultados destacados en ventas.
Ese recorrido contribuyó a proyectar su trabajo más allá del ámbito regional y a posicionar sus composiciones dentro de circuitos artísticos interesados en propuestas relacionadas con la identidad, la cultura y las tradiciones.
A lo largo de su carrera, Cantillo mantuvo una relación estrecha con Puerto Colombia, municipio en el que se radicó hace más de 30 años. Desde allí continuó desarrollando su actividad creativa y fortaleciendo su vínculo con el entorno cultural del departamento del Atlántico.
En los últimos años, el artista amplió sus inquietudes creativas y se acercó a la poesía. La lectura fue una de las principales puertas de entrada a esta nueva expresión, según contó durante la entrevista concedida en 2024.
“Aprendí a través de la lectura”, recordó al hablar de su acercamiento a la escritura poética.
Esta faceta mostró otra dimensión de su sensibilidad artística y su interés por explorar diferentes formas de comunicar ideas, emociones y experiencias.
La muerte de Osvaldo Cantillo deja un vacío en el panorama cultural del Caribe colombiano. Su legado permanece en las pinturas, las exposiciones y en esa propuesta visual que convirtió objetos tradicionales de la región en símbolos de una identidad compartida.
Su nombre queda ligado a una trayectoria de más de cuatro décadas y a una obra que llevó elementos de la cotidianidad costeña a escenarios artísticos nacionales e internacionales.