Durante tres días, la Universidad del Magdalena abrió sus puertas a una experiencia única para los hijos de sus funcionarios y contratistas, a través de la realización de las Vacaciones Recreativas, una iniciativa liderada por la Dirección de Bienestar Universitario que busca fortalecer los vínculos familiares, promover valores ambientales y ofrecer espacios de aprendizaje lúdico dentro del campus.
Esta propuesta se enmarca en la política institucional liderada por el rector Pablo Vera Salazar, orientada a consolidar a Unimagdalena como una universidad con sentido humano, capaz de formar no solo profesionales competentes, sino también ciudadanos comprometidos, conscientes y felices. En este contexto, las Vacaciones Recreativas no son solo una actividad de temporada, sino una herramienta estratégica que contribuye al bienestar integral de la comunidad universitaria y sus familias.
A lo largo de tres jornadas, los niños y niñas participantes vivieron diversas actividades diseñadas para combinar el juego con el conocimiento. Una de las experiencias más significativas fue la exploración del Bosque Seco Tropical Leda Mendoza y el Arboretum, dos de los espacios naturales más emblemáticos del campus universitario. Allí, guiados por expertos y monitores, los pequeños aprendieron sobre la riqueza de la biodiversidad local, conocieron especies nativas y en peligro de extinción, y reflexionaron sobre la importancia de conservar los recursos naturales.
Estas actividades no solo acercaron a los menores al conocimiento científico de una manera sencilla y divertida, sino que también sembraron en ellos una semilla de amor y respeto por la naturaleza. Uno de los niños participantes, Jerónimo David Romero Peñaranda, hijo del abogado Brian Alexander Romero Orozco, expresó con entusiasmo:“Conocí nuevos amigos, fuimos al bosque, aprendimos sobre los árboles y sus especies. Hay que cuidar la naturaleza porque ella nos cuida a nosotros. Muchas gracias, Universidad del Magdalena”.
Además del contacto con el entorno natural, los niños disfrutaron de juegos tradicionales, talleres artísticos, actividades recreativas y experiencias con realidad virtual, diseñadas para fomentar el desarrollo cognitivo, social y emocional de los participantes. Estas dinámicas, cuidadosamente planificadas, permitieron integrar el aprendizaje con la diversión, fortaleciendo el sentido de pertenencia hacia la Universidad y promoviendo valores como la amistad, el trabajo en equipo, el respeto por el otro y el cuidado del medio ambiente.
Para los padres, este tipo de iniciativas representan una oportunidad invaluable para compartir con sus hijos el lugar donde desarrollan su labor profesional. Según Luz Dary Díazgranados Hernández, ingeniera industrial y coordinadora académica del Programa de Biología,“estos espacios permiten que los niños vivan experiencias significativas que fortalecen su aprendizaje y su desarrollo personal. Esto es maravilloso porque nos muestra que somos una sola familia: la familia Unimagdalena”.
Esta afirmación resalta el carácter integrador de la actividad, que no solo beneficia a los niños, sino que también refuerza los lazos entre los trabajadores y la institución, promoviendo una cultura organizacional basada en el respeto, el bienestar común y la construcción colectiva de una universidad más humana y sensible a las necesidades de su comunidad.
Las Vacaciones Recreativas son una muestra concreta de cómo el bienestar universitario puede trascender las aulas y los escritorios, para convertirse en un proceso transversal que involucra a toda la familia. Con este tipo de actividades, la Universidad del Magdalena reafirma su compromiso con la formación integral de los seres humanos, el cuidado del entorno y el fortalecimiento de los valores que construyen una mejor sociedad.
En resumen, esta experiencia no solo dejó aprendizajes valiosos en los niños participantes, sino también una profunda emoción en los corazones de los padres y colaboradores que vieron cómo sus hijos se conectaban con el conocimiento, la naturaleza y el espíritu familiar de Unimagdalena. Un verdadero ejemplo de cómo la educación, el juego y el amor por el entorno pueden ir de la mano para formar ciudadanos felices y comprometidos.
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