Por Ciro Roberto Esper
En tiempos donde la política local suele naufragar entre promesas sin sustento y cargos sin resultados, vale la pena detenerse a reconocer a quienes entienden la función pública como una tarea de método, disciplina y compromiso real con la ciudad. Ese es el caso de alguien a quien tengo el gusto de conocer, Fernando Fiorillo Zapata, exdirector de la Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres del Distrito de Barranquilla.
Fiorillo reúne un perfil poco común en la administración pública local: cercanía política respaldada por resultados verificables. Integrante del círculo cercano del alcalde Alejandro Char, ha sabido honrar esa confianza no desde el privilegio, sino desde la gestión eficiente y el trabajo en terreno. Su paso por la Oficina de Gestión del Riesgo marcó un antes y un después en la forma como el Distrito respondió a las emergencias y atendió a las comunidades más vulnerables.
Desde esa dependencia lideró una reorganización interna que modernizó procesos, fortaleció la capacidad operativa y mejoró sustancialmente la atención ciudadana. La respuesta oportuna frente a desbordamientos, arroyos y contingencias climáticas, así como la entrega eficaz de ayudas humanitarias, se convirtieron en una constante, devolviéndole credibilidad a una institucionalidad que muchas veces había sido cuestionada.
Su rol también fue clave en la gestión preventiva durante su labor en el distrito. Los planes de contingencia para conciertos, grandes eventos y las festividades del Carnaval evidenciaron una visión articuladora entre seguridad, prevención y coordinación interinstitucional, demostrando que la gestión del riesgo no es solo reacción, sino planeación estratégica.
Más allá del cargo que ocupó, Fiorillo ha mostrado una vocación de servicio que se expresa lejos de los reflectores. Prefiere el trabajo en barrios, el contacto directo con la gente y la coordinación permanente con la fuerza pública, el poder judicial y las entidades del Estado. Carácter, disciplina y método han sido sellos de su paso por la administración distrital.
Hoy, ya fuera del cargo, Fernando Fiorillo inició una agenda política activa dentro del Partido Cambio Radical, sosteniendo reuniones con candidatos, líderes barriales y dirigentes en Barranquilla y distintos municipios del Atlántico. Su tarea ha estado enfocada en fortalecer la estructura territorial del partido, sellar acuerdos y consolidar apoyos que permitan robustecer la maquinaria electoral de cara al próximo ciclo político.
La apuesta de Cambio Radical es ambiciosa: cuatro credenciales a la Cámara por el Atlántico y cuatro escaños en el Senado. En ese engranaje, nombres como Gonzalo Baute, César Lorduy, Gersel Pérez y el aliado Selmen Arana hacen parte de una estrategia que busca renovar y consolidar el proyecto político que históricamente ha tenido como referente a la Casa Char.
En ese contexto, es preciso decir que la figura de Fernando Fiorillo aparece como un activo que suma gestión, conocimiento del territorio y capacidad organizativa. A quienes han demostrado resultados en la administración pública, la política suele abrirles nuevas rutas. Y para Fiorillo, todo indica que los vientos soplan a favor y la mar luce en calma para los desafíos que vienen.
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