Por: Pepe Sánchez
Colaborador
Nadie imaginó que 78 años después de la indiferencia con la que el público despidiera el estreno de El Danubio Azul, creación de Johan Strauss hijo, este aparente fracaso se convertiría en un éxito mundial de tanta trascendencia que fuera tomado por Austria en su independencia de Alemania el 27 de abril de 1945 cómo su himno informal o segundo himno.
El compositor creó la obra por encargo de Johann Von Herbeck , director del Coro Masculino de Viena -Wiener Mannergesangverein- que ya estaba harto de un repertorio aburrido que nada significaba para el público y necesitaban un especial musical para animar los Carnavales de 1867.
Nunca se supo por qué Strauss decidió atribuirle el color azul a un río que en realidad es de color marrón; el compositor jamás lo dijo, pero en varios medios se recoge la versión de que Strauss hubiera tomado como base algunos versos de un poeta austriaco llamado Karl Isidor Beck, que fue quien primero se refirió al tema.
La obra fue estrenada en la sala Los Baños de Diana de Viena, con el nombre de El Bello Danubio Azul -An der schönen blauen Donau op. 314- y recibida con frialdad por los asistentes
Muchas fueron las causas de ese poco entusiasmo que la obra despertó entre el público. La derrota sufrida por Austria frente a Prusia un año antes en la denominada Guerra de las Siete Semanas en 1866 había dejado en Viena un aire de dolor y tristeza. La ciudad no estaba para bailes o festejos y mucho menos para la satírica letra compuesta, que fue compuesta por el poeta de planta del coro, el comisario de policía Josef Weyl, era de un corte político, que molestó incluso a los integrantes de la agrupación.
Un párrafo resultó el que más desagrado causó. Una especie de lamento satírico que señalaba:
“[Danubio tan azul, tan bello y azul,] / ¡Mantén tus olas en Viena, / que te ama tanto! / A donde quiera que vayas / ¡no encontrarás otro lugar como Viena! / Aquí vierte de sus pulmones / la magia de deseos felices / y, fiel, extiende el sentimiento germánico / sembrándolo a lo largo de sus aguas”
La indiferencia del público hacia la presentación fue tan evidente, que el propio Strauss, comentó con sus hermanos Edward y Josef –directores de la orquesta creada para él estreno- que eso no servía para nada.
-Que el diablo se lleve el dichoso vals. Sólo lo siento por la “coda” -remate o cola del tema- que pensé que iba a gustar más- dijo en tono resignado.
El propio Strauss quedó sorprendido, sin embargo, cuando solo unas pocas semanas después, el vals tendría un éxito monumental en la Exposición Universal de París, a pesar de que lo había presentado sin el coro.
Fue tal la aceptación que tuvo la melodía entre el público, que muy pronto la popularidad alcanzada en Francia se extendió por todo el Continente. Strauss fue llamado por el Príncipe de Gales,, el futuro rey Eduardo VII para presentar la obra en el Covent Garden y de allí, para el mundo.
La obra fue interpretada más de un millón de veces a partir de entonces y en 1872 llegó el clímax en Estados Unidos cuando en Boston, el propio Strauss dirigió una orquesta de mil músicos, a la que asistieron cerca de 50.000 personas.
Hoy, el Danubio Azul es considerado un verdadero clásico y una de las piezas más populares en el mundo. Los austriacos lo tomaron como su segundo himno y en el llamado Concierto de Año Nuevo de Viena, es una pieza insustituible. Esta es su letra inicial traducido al español
El bello Danubio Azul
Danubio tan azul, tan bello y azul, a través del valle y el campo se desplaza hacia abajo aún, Nuestra Viena te saluda, su cinta de plata, une todas las tierras y la alegría del corazón golpea la hermosa ribera.
Lejos de la Selva Negra te apresuras hacia el mar dando bendición a todo. Fluyes hacia el este acogiendo a muchos hermanos ¡Imagen de unidad de todos los tiempos! Antiguos castillos te ven desde lo alto, y saludan desde lejos y las montañas escarpadas que resplandecen en la mañana, se reflejan en la danza de tus olas.
Las sirenas en el fondo, susurran lo que escuchas, bajo el cielo azul. El ruido de tu paso es una canción de hace mucho tiempo y los sonidos más brillantes no siempre se los llevan.
¡Mantén tus olas en Viena, que te ama tanto! A donde quiera que vayas ¡No encontrarás otro lugar como Viena! Aquí vierte de sus pulmones la magia de deseos felices y fiel, extiende el sentimiento germánico sembrándolo a lo largo de sus aguas…