El cine argentino está de luto tras la muerte del director, guionista y productor Luis Puenzo, quien falleció a los 80 años en Buenos Aires. La noticia fue confirmada por la Sociedad General de Autores de Argentina, entidad que expresó su pesar y destacó la trayectoria del realizador, considerado uno de los grandes referentes de la cinematografía latinoamericana.
Puenzo será recordado principalmente por dirigir la emblemática película La historia oficial, que en 1986 se convirtió en la primera producción argentina en ganar el Óscar a Mejor Película Extranjera. El filme, coescrito junto a Aída Bortnik, abordó el drama del robo de niños durante la última dictadura militar en Argentina, un tema sensible que contribuyó a visibilizar las violaciones de derechos humanos en ese periodo.
La obra, protagonizada por Norma Aleandro y Héctor Alterio, no solo obtuvo el reconocimiento de la Academia de Hollywood, sino que también fue premiada en el Festival de Cannes y ganó el Globo de Oro a Mejor Película en lengua no inglesa, consolidando el impacto internacional del cine argentino.
Nacido el 19 de febrero de 1946 en Buenos Aires, Puenzo inició su carrera como director en 1973 con la película Luces de mis zapatos. Sin embargo, su consagración llegó más de una década después con La historia oficial, que marcó un antes y un después en su trayectoria y en la proyección global del cine del país.
A lo largo de su carrera, dirigió diversas producciones tanto nacionales como internacionales. Entre ellas se destacan Gringo viejo, adaptación de la novela de Carlos Fuentes, que contó con un elenco de renombre como Jane Fonda, Gregory Peck y Jimmy Smits. También dirigió La peste, inspirada en la obra de Albert Camus, y La puta y la ballena (2004), una coproducción entre Argentina y España protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Aitana Sánchez-Gijón.
Además de su labor creativa, Puenzo tuvo un papel relevante en el desarrollo institucional del cine argentino. Participó en la redacción de la Ley de Cine de 1994, normativa clave para el impulso de la industria audiovisual, y fue miembro fundador de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina en 2004.
En el ámbito público, se desempeñó como presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales entre 2019 y 2022, durante el gobierno del expresidente Alberto Fernández. Desde ese cargo, impulsó políticas orientadas al fortalecimiento del sector audiovisual.
La Secretaría de Cultura de la Nación Argentina también lamentó su fallecimiento, resaltando su contribución a la proyección internacional del cine argentino.
Con su partida, Argentina pierde a una de sus figuras más influyentes en el ámbito cinematográfico, cuyo legado permanece en obras que marcaron la memoria histórica y cultural del país.