Mucho antes de convertirse en una de las voces más reconocidas de la música en español, Julio Iglesias tenía un proyecto de vida ligado al fútbol. Nacido en Madrid en 1943, el artista destacó durante su juventud como portero y llegó a formar parte de las categorías inferiores de Real Madrid, donde defendió el arco del equipo juvenil y posteriormente del Real Madrid Aficionados, uno de los escalones previos al profesionalismo.
En aquella etapa, Iglesias era considerado un guardameta con buenas condiciones físicas y aspiraba a consolidar una carrera deportiva mientras cursaba estudios de Derecho. Sin embargo, sus planes cambiaron de manera drástica el 22 de septiembre de 1963, cuando sufrió un grave accidente automovilístico en las afueras de Madrid.
El entonces joven de 20 años resultó con severas lesiones en la columna vertebral y un diagnóstico médico que reducía considerablemente sus posibilidades de volver a caminar. Tras despertar en el hospital, inició un largo proceso de rehabilitación que lo obligó a abandonar definitivamente su carrera futbolística y a renunciar a cualquier posibilidad de continuar vinculado al Real Madrid como jugador.
Durante su recuperación ocurrió un hecho que transformaría su destino. Según ha relatado el propio cantante, un enfermero le entregó una guitarra para ayudarlo a ejercitar las manos y mejorar la coordinación de los dedos. Lo que comenzó como parte de una terapia física terminó despertando su interés por la composición y la interpretación musical.
A medida que avanzaba su recuperación, la música fue ocupando el lugar que antes tenía el fútbol. El cambio se consolidó en 1968, cuando ganó el Festival Internacional de la Canción de Benidorm con la canción La vida sigue igual, inspirada en parte por las experiencias vividas tras el accidente.
Ese triunfo marcó el inicio de una carrera internacional que lo convertiría en uno de los artistas más exitosos del mundo hispanohablante. Aunque la música definió su legado, Julio Iglesias nunca ha ocultado su vínculo con el fútbol y suele recordar con orgullo los años en los que soñó con triunfar bajo los tres palos del Real Madrid.