Efemérides: Junio 9, 1934: Walt Disney muestra su creación, El Pato Donald

Por: Pepe Sánchez

Walt Disney buscaba crear un personaje distinto a Mickey Mouse, alguien un tanto malhumorado, grosero, malgeniado, todo lo contrario de de lo que era el Ratón, pero que también tuviera éxito entre el público. Poco a poco nació el Pato Donald

Walt Disney buscaba crear un personaje que se distanciara bastante de Mickey Mouse. La razón de esto es que hacia 1932, el popular Ratón se había convertido en un símbolo moral tan estricto, que a su creador le costaba trabajo incluir en sus historias rasgos de carácter negativo. Por eso, una vez que escuchó al actor Clarence Nash recitar algunas canciones haciendo lo que Disney llamó «voz de pato», creyó haber encontrado una solución sobre la que debería trabajar de manera inmediata. Se bosquejaba el Pato Donald.

Disney no lo pensó dos veces. Si él mismo decía que la voz de Nash era «de pato», el nuevo personaje debería ser un pato, pero un pato impaciente, defectuoso, de muy mal humor y con rabietas, todo lo contrario de Mickey, el ratón amable, optimista y correcto que había cautivado al público.

Donald apareció por primera vez el 9 de junio de 1934, en un cortometraje de 8 minutos llamado La Gallinita Sabia y atrajo de manera inmediata la atención del público por su vestuario -al ser un ave cercana al agua, lo vistieron con traje de marinero- y por su comportamiento un tanto grosero y malhumorado, gruñón, y lanzando patadas, que lo hacía más cercano al ser humano, pues pese a su mal genio, era de buen corazón.

Lo que podríamos llamar el papel estelar del Pato Donald, llegó el 9 de enero de 1937 en un cortometraje en el que se le consideró el protagonista principal donde viaja a México y trata de conquistar a una dama local llamada Donna -que después sería su novia Daisy- y sus sobrinos Huey, Dewey y Louie, en la traducción al español son Hugo, Paco y Luis.

Walt Disney había encontrado en Donald la válvula de escape que necesitaba frente a la corrección impecable de Mickey. Pero el verdadero salto del pato cascarrabias no se dio únicamente en los cortometrajes: su figura se expandió en las tiras cómicas.

Desde 1938, Donald comenzó a aparecer en páginas dominicales y pronto conquistó su propio espacio diario, con historias que se mantuvieron vivas durante más de medio siglo. Allí, su temperamento explosivo y sus defectos se transformaron en un espejo de la vida cotidiana, y el público lo abrazó como un personaje más humano que el ratón perfecto.

El éxito se consolidó en 1942, cuando Donald debutó en la colección Four Color Comics y, bajo la pluma de Carl Barks, adquirió una dimensión inesperada. Barks no solo le dio aventuras memorables, sino que creó todo un universo alrededor de él: Patolandia, el Tío Gilito, y una galería de personajes que enriquecieron su mundo.

Donald dejó de ser un simple pato malhumorado para convertirse en protagonista de epopeyas cómicas y familiares, con una profundidad que lo hizo entrañable.

En Europa, su popularidad alcanzó niveles insospechados: revistas semanales con tirajes masivos lo convirtieron en el personaje más querido de Disney, incluso por encima de Mickey.

Su éxito glamoroso se explica en esa mezcla de defectos y virtudes que lo acercaban al lector: un héroe imperfecto, capaz de rabietas y fracasos, pero también de ternura y nobleza. Así, Donald se transformó en un ícono cultural global, un pato que, con su voz áspera y su corazón escondido, logró conquistar generaciones enteras.

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