Efemérides: Junio 18, 1951, nace en San Marcos el músico Juan Piña

Por: Pepe Sánchez

Desde San Marcos hasta el Grammy, pasando por los carnavales de Barranquilla, Juan Piña ha tejido con su voz la memoria sonora del Caribe colombiano. Esta es su historia, contada al ritmo de porros, cumbias y confesiones en cabina. Y sigue haciendo bailar al Caribe

El 18 de junio  de 1951, en San Marcos Sucre, nació uno de los grandes músicos del Caribe colombiano, Juan Piña Valderrama, quien desde hace 60 años tiene bailando a todos los habitantes de este país. Desde niño se vio inmerso en la música porque su padre, llamado también Juan Piña, dirigía una orquesta y ahí entre coros y ensayos, sus hijos se aficionaron al tema.

Una vez, en el programa Satélite con Abel González, nos contó que empezó en la música desde muy niño. A los 12 años ya estaba en la orquesta de su padre y cuando su progenitor falleció, él y su hermano Carlos salieron de San Marcos y estuvieron en Planeta Rica, pero con destino final en Medellín que era la meta.
En la familia Piña todos tuvimos vocación musical y mi papá era el maestro. Todos disfrutamos de esa herencia musical- dijo

A lo largo de más de cinco décadas, Juan Piña no solo ha sido testigo del devenir musical del Caribe colombiano: ha sido protagonista. Su voz aguda, inconfundible, se paseó con soltura por el vallenato, la cumbia y el porro, y con su grupo La Revelación, fundado junto a su hermano Carlos, impuso clásicos como “Las mujeres de Marusa” y “Baila Simón”, himnos de carnaval que aún retumban en las esquinas de Barranquilla.

Pero Piña no se quedó en la nostalgia de los éxitos bailables. En 2012, cuando muchos lo creían parte del pasado, sorprendió al país con Le canta a San Jacinto, un álbum que le valió el Grammy Latino a Mejor Álbum de Cumbia/Vallenato. Fue su forma de rendir tributo a las raíces, a los juglares anónimos, a ese Caribe profundo que no cabe en las listas de éxitos pero que habita en la memoria colectiva.

Juan Piña también fue corista del Binomio de Oro, amigo cercano de Rafael Orozco, y colaborador de Joe Arroyo en grabaciones emblemáticas. Su trayectoria es un mapa de afectos y sonidos, una constelación de encuentros que delinean la historia musical de Colombia.

Y aquí va la estampa que lo humaniza: una tarde en Satélite, el programa de Abel González en Emisora Atlántico, Juan nos confesó —a Abel y a mí— que su canción favorita para cantar en vivo no era una de las más conocidas. “Es El negro chombo”, dijo, con una sonrisa pícara. “Porque esa la canto y la gente se transforma, se le mete el ritmo por los pies. Y yo también me transformo. Me olvido de la edad, del cansancio, de todo”.

Una de las canciones más representativas del folclor costeño y verdadero himno de los hinchas rojiblancos es El Cumbión del Junior, una pieza que sigue sonando con fuerza en las tribunas y las celebraciones. La obra fue compuesta por José “Pepe” Molina e inmortalizada en la voz de Juan Piña, quien la popularizó con su inconfundible alegría y sabor.

La canción, que mezcla la cumbia sabanera con una letra festiva, se ha mantenido vigente como símbolo de identidad barranquillera y pasión futbolera. En 2018, Piña lanzó una versión renovada junto a artistas como Checo Acosta y Juan Carlos Coronel, que refrescó su energía sin perder el alma original. Años más tarde, otros cantantes como Álvaro Ricardo, El Fantasma y Charly Gómez también se sumaron a nuevas interpretaciones que reafirman su lugar en la cultura popular.

El Cumbión del Junior no es solo música: es un canto a la alegría, al Caribe y, por supuesto, a un equipo que mueve pasiones.

Hoy, con más de 70 años, Juan Piña sigue cantando. No por nostalgia, sino por convicción. Porque sabe que mientras haya una tambora sonando, su voz tendrá un lugar. Y porque, como él mismo diría, “el que nace con ritmo, muere bailando”.

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