Cinco días después de los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio, la desesperación de cientos de familias se intensifica en el estado de La Guaira, una de las zonas más afectadas por la tragedia. El balance oficial asciende a 1.719 personas fallecidas, mientras continúan las labores de búsqueda entre los escombros de edificios colapsados.
La angustia de los familiares derivó en protestas cuando residentes bloquearon el paso de maquinaria pesada para exigir que fuera destinada a los sectores donde aún permanecen personas desaparecidas. Muchos aseguran que las operaciones de rescate avanzan con lentitud debido a la falta de equipos y a las constantes réplicas que siguen poniendo en riesgo a los rescatistas.
Entre quienes esperan noticias se encuentra Héctor Villegas, quien busca a su exesposa, la madre de su yerno y su nieto mayor, desaparecidos desde el momento del sismo. Otro caso es el de Wilker Molaya, quien afirmó haber logrado localizar parcialmente a su hija bajo los escombros y se negó a permitir el paso de la maquinaria hasta que continúen las labores para rescatarla.
Pese al paso de los días, la esperanza se mantiene luego de que rescatistas encontraran con vida a una persona en La Guaira, alimentando la expectativa de que aún haya sobrevivientes atrapados.
La respuesta internacional continúa fortaleciéndose. La Organización de las Naciones Unidas coordina el trabajo de más de 2.000 rescatistas procedentes de 27 países, apoyados por más de 40 equipos especializados y 160 perros de búsqueda.
Entretanto, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció un plan para entregar nuevas viviendas a las familias damnificadas antes de finalizar el año. Paralelamente, varios gobiernos confirmaron víctimas entre sus ciudadanos, incluyendo 60 portugueses, dos cubanos y once italianos, mientras Perú reportó cuatro desaparecidos y prepara la evacuación de dos connacionales. La emergencia mantiene en vilo al país y a la comunidad internacional.